JESÚS EJEMPLO DE SERVICIO

Filipenses 2 5 Tengan la misma actitud que tuvo Cristo Jesús. 6 Aunque era Dios, no consideró que el ser igual a Dios fuera algo a lo cual aferrarse. 7 En cambio, renunció a sus privilegios divinos; adoptó la humilde posición de un esclavo y nació como un ser humano. Cuando apareció en forma de hombre,[d] 8 se humilló a sí mismo en obediencia a Dios y murió en una cruz como morían los criminales.

 Introduccion
 En un contexto donde la jerarquía y el estatus eran primordiales, Jesús invierte los roles, mostrando que el verdadero liderazgo se encuentra en el servicio desinteresado. Este acto no solo simboliza la purificación espiritual, sino que también establece un modelo a seguir para todos los creyentes.

 Desarrollo
 En el mundo el que manda debe ser servido, el dicho popular es “el que paga manda” queriendo dar a entender que el que se lleva los honores es el que tiene dinero y que tiene quien le sirva; es decir, que el que manda debe ser servido. 

Pero Jesús es el que manda sobre todos, mas es también el que sirve. “Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos” (Marcos 10:45). ¡¡¡Y de qué manera!!! Notemos la forma como lo hizo Miremos los siete niveles a los que hay que llegar para ser un buen siervo.
No solo dijo como ser un siervo, sino que nos mostró con su ejemplo: “Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis” (Juan 13:15). Y nos invita a que hagamos lo mismo; a estar dispuestos a servir con toda humildad, despojándonos de toda altivez-
Juan 13-4,15 Jesús organiza una última comida con sus discípulos. Sabe que está a punto de morir y sabe que está a punto de regresar con su Padre. Y sabiendo ambas cosas, Jesús se quita la camisa, se arrodilla en la tierra y lava los pies de sus discípulos (Juan 13:3-5). 

Pedro se ofende de que su Maestro caiga tan bajo. Pero Jesús explica que esto es un símbolo de salvación: si Pedro rechaza la humillación de Jesús, nunca compartirá la vida eterna de Jesús (Juan 13:8). 

 Llevando la lógica un paso más allá, Pedro exige que Jesús lo lave todo (Juan 13:9). Pero Jesús hace una segunda observación: Pedro ya está limpio; todo lo que necesita es lavarse los pies.

 Una vez que Jesús lo salva y lo purifica ante Dios, no puede perderlo porque no hay nada más poderoso que el poder de lavar las manchas en la sangre de Jesús (Juan 13:10). 

Pero a medida que Pedro emprenda la complicada tarea de seguir a Jesús, descubrirá que actuar como Jesús siempre requerirá un lavado adicional. 

La humillación de Jesús los salva de manera definitiva y continua. 

 No estimó el lugar de igualdad que da la mesa.

 ▪ Sino que se despojó de su manto Y tomando la toalla tomo forma de siervo ▪Y se humilló lavando los pies de sus discípulos. “Porque, ¿cuál es mayor, el que se sienta a la mesa, o el que sirve? ¿No es el que se sienta a la mesa? Más yo estoy entre vosotros como el que sirve” (Lucas 13: 27). 

 Pero todo debe comenzar con un sentir en el corazón: "haya pues en vosotros este SENTIR que hubo también en Cristo Jesús. 

" No es solo cuestión mental esto también debe involucrar los sentimientos, pues sin amor no hay razón de dar estos siete pasos. 

 Humildad y Servicio
 Jesús, siendo el Maestro, asume el papel de siervo, demostrando que la grandeza se encuentra en la humildad. Este acto desafía las nociones mundanas de poder y liderazgo, invitándonos a adoptar una actitud de servicio hacia los demás.

 Purificación y Perdón: El lavado de pies simboliza la purificación del pecado y la necesidad de un perdón continuo. Así como los pies se ensucian al caminar, nuestras vidas también se manchan con el pecado, requiriendo una limpieza constante. 

 El Sentir de Cristo: La clave para vivir este principio radica en tener el "sentir" de Cristo en nuestros corazones. No se trata solo de realizar actos de servicio, sino de hacerlo con un corazón lleno de amor y humildad. 

 Aplicación a la Vida Actual En el Hogar y la Familia: Podemos practicar el servicio lavando los "pies" de nuestros seres queridos, es decir, atendiendo sus necesidades con amor y paciencia. Esto implica estar dispuestos a realizar tareas humildes y a priorizar el bienestar de los demás. 

 En el Trabajo y la Comunidad: Podemos servir a nuestros compañeros de trabajo y a nuestra comunidad ofreciendo ayuda y apoyo desinteresado. Esto implica estar dispuestos a escuchar, a colaborar y a poner las necesidades de los demás por encima de las nuestras. 

 En la Iglesia y la Fe: Podemos servir a nuestros hermanos en la fe participando en actividades de servicio y ofreciendo apoyo espiritual. Esto implica estar dispuestos a compartir nuestros dones y talentos para edificar el cuerpo de Cristo y con nuestros amigos, presentarles a Cristo...

 En la vida diaria: Debemos evitar la arrogancia y la prepotencia, y en cambio, cultivar la humildad y la mansedumbre. Debemos buscar oportunidades para servir a los demás, incluso en las cosas pequeñas. 

Debemos perdonar a los que nos ofenden, así como Cristo nos perdonó a nosotros. 

 Conclusión El ejemplo de Jesús lavando los pies de sus discípulos es un llamado a vivir una vida de humildad y servicio. Al adoptar el "sentir" de Cristo en nuestros corazones, podemos transformar nuestras relaciones y nuestro entorno, reflejando el amor y la gracia de Dios.

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