EL NOMBRE DE DIOS
Paz de Cristo, hermana Paola. Aprecio mucho su confianza al acercarte a mí como tu pastor para traer esta inquietud. Es sumamente valioso que, ante la duda o la confusión, busques dirección pastoral y bíblica en lugar de permitir que la discordia tome lugar, y más aún en un escenario tan sagrado como el altar y el ministerio de alabanza.
Quiero hablarte con el corazón de un pastor que vela por la grey, pero también con la firmeza y claridad que la Palabra de Dios nos exige.
1. ¿Quién es el Dios al que adoramos?
Lo primero que quiero confirmar y validar de tu entendimiento es esto: Jehová, Yahvé, Dios (Elohim) y el Señor (Adonai) son el mismo e indivisible Dios Verdadero.
La hermana Mónica no está adorando a otro dios, ni tú estás invocando a un falso dios cuando cantas o lees la palabra «Jehová».
La diferencia no está en el ser de Dios, sino en tradiciones lingüísticas y de traducción. Exigir o insinuar que una persona "no debe" pronunciar Jehová porque supuestamente hubo una "nueva revelación" o una "traducción única y absoluta" carece de sustento bíblico y teológico.
2. Raíces etimológicas del Nombre de Dios
Para entender por qué ocurren estos cambios en las canciones y en las lecturas bíblicas, debemos ir a las raíces del texto sagrado:
A. El Tetragramatón: YHWH (יהוה)
En el Antiguo Testamento en hebreo, el nombre personal de Dios se escribe con cuatro consonantes: י-ה-ו-ה (YHWH). Cuando Dios se reveló a Moisés en la zarza ardiente, dijo:
«Yo soy el que soy» (Ehyeh Asher Ehyeh) — Éxodo 3:14
A partir de ahí, se revela como YHWH, que significa literalmente «El que es», «El Eterno» o «El que existe por sí mismo».
B. La tradición judía y el nombre Adonai
Por un profundo celo y temor reverente de no tomar el nombre de Dios en vano (Éxodo 20:7), el pueblo judío dejó de pronunciar en voz alta las cuatro letras (YHWH). En su lugar, cada vez que leían el texto sagrado y veían YHWH, decían en voz alta Adonai (que significa Señor) o simplemente Elohim (que significa Dios).
C. ¿De dónde surge la palabra «Jehová»?
Siglos después (entre los siglos VI y X d.C.), los sabios judíos llamados masoretas le añadieron signos vocálicos al texto hebreo para que no se perdiera la pronunciación de las palabras.
Para recordarle al lector que debía decir Adonai en lugar de pronunciar el nombre sagrado, le pusieron a las consonantes Y-H-W-H las vocales de la palabra A-D-O-N-A-I.
De la combinación de las consonantes de YHWH con las vocales de Adonai, y al traducirlo al latín y luego al español, nació la forma «Jehová» (o Yahvé en pronunciaciones más académicas).
- Jehová es la castellanización histórica que ha alimentado a la Iglesia hispana durante siglos a través de la traducción Reina-Valera.
- Señor o Dios son los equivalentes semánticos que usaron los mismos traductores bíblicos desde el texto griego del Nuevo Testamento (Kyrios / Theos).
3. El testimonio del Nuevo Testamento y de Jesús
Si nos atenemos estrictamente a la Biblia, cuando Jesús y los apóstoles citaban el Antiguo Testamento en griego (la versión conocida como la Septuaginta), nunca pelearon por la pronunciación exacta del hebreo.
Donde en el Antiguo Testamento decía YHWH, el Nuevo Testamento inspirado por el Espíritu Santo escribió Kyrios (Señor) o Theos (Dios).
- Cuando Jesús oró en Juan 17:26, dijo: «Y les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer aún...». Jesús no estaba enseñando una combinación de letras vocales, sino revelando el carácter, la naturaleza, el amor y la salvación de Dios.
- En Filipenses 2:9-11 se nos enseña que Dios le dio a Jesús «un nombre que es sobre todo nombre», para que toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor (Kyrios), para gloria de Dios Padre.
“Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados. ”
San Mateo 1:21 RVR1960
Directriz pastoral sobre lo ocurrido en el altar
Hermana, la revelación divina quedó cerrada con la Sagrada Escritura (2 Timoteo 3:16-17). Ninguna persona puede atribuirse una "nueva revelación" que prohíba lo que la Palabra de Dios no prohíbe, ni imponer una sola versión bíblica como la única válida para juzgar o corregir a los demás en el altar.
Respecto a la hermana Mónica y a la dinámica de alabanza:
- Libertad de conciencia personal: Si la hermana Mónica, por una convicción personal de su conciencia, prefiere no pronunciar la palabra «Jehová» en su lectura privada, se le respeta. La Biblia nos enseña a ser tolerantes en opiniones personales (Romanos 14:5-6).
- Prohibición de imposición: Lo que no es correcto es que ella pretenda imponerte a ti o al grupo de alabanza esa restricción, ni mucho menos cambiar la letra de las canciones o los textos que todo el grupo está ministrando. Dios no es un Dios de confusión sino de paz (1 Corintios 14:33).
- El orden en el altar: El altar no es un lugar para debates teológicos ni para corregirse durante el servicio o ensayo sin autorización de la dirección pastoral.
Mi consejo para ti:
Permanece en paz. Tu entendimiento es correcto: Dios, Señor, Jehová, Yahvé y Jesús señalan al único Dios vivo y verdadero que nos ha salvado. Cuando cantas «Jehová es mi guerrero» o «Jehová es mi pastor», estás adorando al Altísimo con todo tu corazón y con el respaldo de la Escritura.
Yo me encargaré de hablar en privado con la hermana Mónica con el amor y la corrección pastoral necesarios, para aclararle la doctrina sobre el Nombre de Dios, evitar falsas doctrinas sobre "revelaciones exclusivas" y mantener la unidad del espíritu en el vínculo de la paz (Efesios 4:3).
Sigue sirviendo al Señor en la alabanza con gozo, libertad y la frente en alto. Tu adoración es grata ante el trono de la gracia.
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