PONGA LA OTRA MEJILLA
En el Evangelio según San Mateo (5,39), Jesús pronuncia una de sus frases más célebres y peor comprendidas de la historia: «Si alguno te da una bofetada en la mejilla derecha, vuélvele también la otra».
Para entender la intención original de Jesús, es indispensable analizar la dinámica socio-cultural, jurídica y de honor del siglo I en Judea. La exégesis bíblica contemporánea (popularizada por teólogos como Walter Wink) demuestra que esta instrucción no es una llamada a la pasividad ni al sometimiento cobarde, sino un acto deliberado de resistencia no violenta activa.
1. El contexto bíblico-cultural de la época de Jesús
Para desentrañar el significado, hay que fijarse en tres detalles culturales específicos de la antigüedad judía:
A. La mejilla especificada: La mejilla derecha
En el mundo grecorromano y semítico, la mano izquierda era considerada ceremonial y socialmente impura (utilizada exclusivamente para el aseo personal). Nadie golpeaba o tocaba a otra persona con la mano izquierda en público, bajo pena de grave sanción social o jurídica.
Por lo tanto, si un agresor usa su mano derecha para golpear a alguien en la mejilla derecha, mecánicamente solo hay una forma de hacerlo: con el revés de la mano (el dorso).
B. El revés de la mano: Un golpe de humillación y jerarquía
En la literatura rabínica (como se registra posteriormente en la Misná, tratado Babá Qammá 8,6), dar un puñetazo a un igual acarreaba una multa menor, pero golpear a alguien con el revés de la mano conllevaba una multa cien veces mayor.
¿Por qué? Porque el golpe con el dorso de la mano no buscaba pelear, sino humillar. Era el golpe que propinaba:
- Un amo a un esclavo.
- Un romano a un judío ocupado.
- Un señor feudal o aristócrata a un campesino.
- Un superior jerárquico a un inferior.
Era una declaración gestual que decía: "Tú no eres mi igual; eres un ser inferior y te pongo en tu lugar."
C. La dinámica al "ofrecer la otra mejilla"
Si la víctima humillada ofrece voluntariamente la mejilla izquierda, el agresor se enfrenta a un dilema físico y social inmediato:
- No puede usar la mano izquierda (era tabú e inaceptable).
- Si vuelve a dar un golpazo con el revés de la mano, el gesto pierde sentido y la víctima muestra que el primer golpe no la doblegó.
- Si lo golpea con la mano abierta (palma) o el puño cerrado en la mejilla izquierda, el agresor se ve obligado a tratar a la víctima como a un igual.
- Luchar (violencia): Responder con otro golpe (ojo por ojo), lo que perpetúa la espiral de violencia y lleva a la destrucción del más débil frente al poder romano o las élites.
- Huir / Someterse (pasividad): Aceptar la humillación con resignación dolorosa, validando el abuso del opresor.
- Práctica: Mantener la calma, mirar a los ojos con serenidad y responder con una firmeza serena que ponga en evidencia la bofetada moral del otro, obligándolo a reconocer tu dignidad.
- Práctica: En lugar de reaccionar agresivamente o someterte en silencio, expones con claridad el trato desigual: "Estoy dispuesto a resolver este problema, pero exijo el mismo respeto con el que le estoy hablando." Esto "fuerza" al interlocutor a tratarte como a un igual.
- Práctica: Cuestionar el maltrato y las reglas injustas mediante acciones pacíficas que desvelen la falta de ética de quien abusa, sin descender al nivel moral del agresor.
El significado real: Al poner la otra mejilla, la víctima le arrebata al agresor el poder de humillarla. Dice implícitamente: "Tu intento de degradarme ha fallado. Soy un ser humano con dignidad, un igual ante Dios, y no puedes tratarme como a un inferior."
2. La "Tercera Vía" de Jesús: Ni sumisión ni violencia
Tradicionalmente se ha pensado que ante la agresión solo existen dos opciones:
Jesús propone una Tercera Vía: la resistencia no violenta activa. Consiste en desarmar moralmente al agresor, dejar en evidencia la injusticia de la estructura de poder y afirmar la dignidad propia sin recurrir a la fuerza física.
3. ¿Cómo poner en práctica esta instrucción en la actualidad?
Aplicar este principio hoy no significa permitir el abuso físico, la violencia intrafamiliar ni la impunidad de los delitos. Significa aplicar la asertividad ética y la no-violencia estratégica:
1. Romper el guion del agresor en situaciones de conflicto
Cuando alguien busca humillarte, provocarte o insultarte (en el trabajo, redes sociales o en la vida personal), espera dos respuestas: que te encojas con vergüenza o que reactivamente explotes con ira.
2. Desarmar la agresión mediante la asertividad y la dignidad
Ante comentarios despectivos o abusos de poder (por ejemplo, de un jefe autoritario o un cliente irrespetuoso):
3. Exponer la injusticia social o institucional pacíficamente
La Tercera Vía de Jesús fue la base histórica de los movimientos de derechos civiles liderados por figuras como Martin Luther King Jr. o Mahatma Gandhi.
En este video explicativo sobre el contexto cultural de poner la otra mejilla se analiza a fondo cómo las costumbres y leyes del siglo I transforman nuestra comprensión de las enseñanzas de Jesús.
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