LA SIMPLICIDAD DE DIOS: YO SOY
“La simplicidad de Dios” Éxodo 3:14. Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros. Simple.
¿Sabía que uno de los atributos más hermosos de Dios es que Él es SIMPLE? No… no significa que sea “fácil de entender”. Significa que Dios no está hecho de partes. Nosotros sí: somos un rompecabezas de cuerpo, alma, emociones, pensamientos, defectos y virtudes. Pero Dios es puro, como el Agua, perfecto y absolutamente UNO y el mismo en su esencia o estado. En Él no hay mitad buena y mitad mala, no hay parte que ama y parte que odia, no hay un Dios del Antiguo Testamento y otro del Nuevo.
Todo lo que Dios es —su justicia, su amor, su santidad, su poder, su misericordia— ¡TODO es el mismo Dios! No son ingredientes que se mezclan… ¡Es el mismo Ser perfecto! Por eso, cuando Jesús dice: «El que me ha visto a mí, ha visto al Padre» (Juan 14:9), no está exagerando. ¡Él es la imagen exacta del Dios simple y perfecto! en estado sólido visible, tangible. Cuando dudes si Dios te ama o te castiga, recuerda: En Él no hay sombras ni cambios (Santiago 1:17). Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos (Hebreos 13:8). Él es amor puro, justicia pura, santidad pura… todo al mismo tiempo, porque es simple: no está compuesto. Y si se mezclara, perdería su perfección lo cual es imposible. Entonces ¡Conocer a Jesús es conocer a Dios tal como es, sin complicaciones!
Hoy debes tener la certeza que si deseas verdaderamente descansar en Jesús alcanzas la plenitud, pues Él no tiene doble cara ni piezas sueltas. Jesús es Dios perfectamente UNO y perfectamente bueno… Él aseguró ser el “YO SOY” hecho carne (Éxodo 3:14; Juan 8:24), en quien habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad (Colosenses 2:9). Porque Dios es Espíritu (Juan 4:24) Y Jesús que es nacido del Espíritu, Espíritu es. Dios es amor (1 Juan 4:8),
Y Jesús es el campeón del amor porque nos amó sin nosotros amarle, y nadie tiene mayor amor que él. Dios es luz sin tinieblas (1 Juan 1:5), Por ello Jesús afirmó “Yo la Luz He venido al mundo” él era la luz verdadera que alumbra a todo Hombre. Por ello Jehová nuestro Dios, que uno es (Deuteronomio 6:4). y Jesús es el mismo. ¡Él no cambia… porque es simple! Y por eso, con su venida no destruyó a Israel. “hijos de Jacob, no habéis sido consumidos (Malaquías 3:6).
Jesucristo es el mismo por los siglos no cambia Lo afirma Hebreos 13:8. Por esta razón Hoy, descansa en la simplicidad de Dios: con el único nombre bajo el cielo, la única esencia de Dios, la única salvación. Jesucristo es todo lo que Dios es… sin mezcla, sin sombra, sin división. Vale la pena preguntarnos: ¿Estoy tratando de dividir a Dios en “partes” según mis circunstancias o por la tradición religiosa? (¿Lo veo como un Dios de juicio cuando sufro, y como un Dios de amor solo cuando todo va bien?)
¿Puedo descansar hoy en que Jesucristo es todo lo que Dios es… sin sombra, sin cambio, sin división?
Ora conmigo: Jesucristo, el gran YO SOY eterno, el mismo ayer, hoy y por los siglos, gracias porque no tienes sombra de variación, ni partes divididas, ni contradicciones en tu ser: ¡Tú eres todo lo que Dios es! Gracias porque en Ti no hay máscara, no hay doblez, no hay “parte que juzga” y “parte que perdona”. no tienes contradicciones,
¡Tú eres justicia y misericordia al mismo tiempo! ¡Amor santo, poder santo, luz pura hecha carne! Señor mío, no necesito entenderlo todo, pero sí descansar en ti que eres él todo.
Que en medio de mis dudas, mis emociones cambiantes, mi rompecabezas interior y en medio de la enfermedad, Tú sigues siendo el mismo como el Agua pura, el mismo Espíritu materializado, el YO SOY que se hizo visible para salvarme. Amén.
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