VOLVIENDO EN SI
SAN LUCAS 15:17 RVR1960
[17] Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre!
Hay una historia famosísima que Jesús contó hace más de dos mil años, pero parece escrita para la gente de esta misma ciudad, en este mismo día. Es la historia de un hombre que tenía dos hijos.
El hijo menor, cansado de las reglas de su casa, le dijo a su padre: "Dame la parte de la herencia que me toca". Pedir la herencia con el padre vivo era equivalente a decirle: "Para mí tú estás muerto, solo me importa tu dinero". El padre, con el corazón roto, se la dio. El joven juntó sus cosas y se fue a una provincia lejana.
Allí comenzó la "buena vida". Fiestas, amigos por interés, lujos, placeres de una noche. Todo era risas mientras duró el dinero. Pero el dinero se acaba. Y cuando se le acabó hasta el último centavo, vino una gran hambre sobre aquella tierra. Aquellos "amigos" de la juerga desaparecieron. Nadie le daba nada.
Terminó en lo más bajo: cuidando cerdos en un campo. Tenía tanta hambre que deseaba comer la comida de los cerdos, pero ni eso le permitían.
¿Te suena familiar esa provincia lejana?
Esa provincia lejana representa la vida sin Dios. Es cuando buscamos la libertad lejos del Padre y terminamos esclavos de nuestros propios vicios, de las deudas, de la depresión, del vacío en el pecho al apagar la luz de la habitación.
El mundo te promete libertad, pero te cobra un precio altísimo: te promete vida y te da ruina.
Pero la historia no termina en el chiquero. La Biblia dice una frase poderosa: "Y volviendo en sí..."
El joven despertó. Se dio cuenta de que en la casa de su padre hasta los sirvientes comían mejor que él. Y tomó una decisión: "Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno de ser llamado tu hijo".
Él pensó que tendría que pagar su deuda, que tendría que pedir perdón de rodillas y rogar por un trabajo como siervo. Pero no conocía el corazón de su padre.
Mientras él caminaba de regreso, sucio, oliendo a cerdo, roto y avergonzado, el padre lo vio desde lejos. El texto dice que el padre movido a misericordia corrió, se echó sobre su cuello y lo besó.
El padre no lo dejó terminar su discurso de culpabilidad. Gritó a sus siervos: "Traigan el mejor vestido y vístanlo; pónganle un anillo en su mano y calzado en sus pies. Traigan el ternero gordo y matémoslo, y comamos y hagamos fiesta; porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado".
Si estás escuchando esto hoy, quiero que sepas algo:
El amor de Dios no depende de qué tan limpio estés. El Padre de la parábola no le pidió al hijo que se bañara antes de abrazarlo; lo abrazó en su suciedad y luego lo vistió de fiesta.
No importa cuán lejos te hayas ido. No importa si has destruido tu familia, si has caído en adicciones, si sientes que tu vida no vale nada o si crees que tus errores son demasiado grandes. Dios no está esperándote con un garrote para castigarte; está con los brazos abiertos esperando que des el primer paso de regreso.
Él no te quiere como esclavo, te quiere como hijo.
Tu llamado a la acción hoy
No te pido que te unas a una religión o que firmes un papel. Hoy el llamado es a dar el paso de regreso a casa. Hoy te toca a ti "volver en ti" y levantarte.
Si sabes que has estado viviendo en esa provincia lejana, lejos de Dios, cargando culpabilidad, dolor y vacío, hoy puedes tomar la misma decisión que ese joven.
Ahí donde estás de pie, o mientras caminas, toma un segundo y haz esta oración de corazón. Di en tu mente o en voz baja:
"Dios, me he ido lejos de ti. He buscado la felicidad en lugares equivocados y me he quedado vacío. Admito mis errores y reconozco que te necesito. Hoy decido volver a ti. Recibo tu perdón, acepto el sacrificio de Jesús en la cruz por mí y te pido que limpies mi vida y me hagas tu hijo. Amén."
Si hiciste esa oración con sinceridad, hoy hay fiesta en el cielo por ti. No te quedes en el chiquero. Busca a Dios hoy mismo: habla con Él como un hijo habla con su padre, consigue una Biblia y busca una comunidad de personas fe que te ayuden a caminar en esta nueva vida. ¡Levántate y vuelve a casa hoy!
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