11. SANIDAD: SANOS POR LA LLAGA DE JESUCRISTO.
La Doctrina de la Sanidad Divina y el Sentido de la Enfermedad y la Muerte
ROMANOS 5:12 RVR1960
Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.
Objetivos de esta Enseñanza
Motivar al cristiano a depender totalmente de Dios.
Recordar que no vivimos para nosotros mismos, sino para Aquel que murió y resucitó.
Comprender que partir de este mundo para estar con el Señor es muchísimo mejor.
Vivir activos para servir a Dios con energía mientras tengamos vida y salud.
Reconocer que la salud física nos permite alabar a Dios y trabajar en su obra con ánimo (1 Tesalonicenses 5:23).
I. El Origen de la Enfermedad y la Muerte.
- Consecuencia del pecado: La enfermedad y la muerte no existían originalmente; descendieron sobre la humanidad por causa del pecado y la desobediencia (Romanos 5:12).
- Maldiciones, no bendiciones: Ni la enfermedad ni la muerte son bendiciones, sino maldiciones permitidas por la consecuencia de la rebelión humana (Éxodo 15:26;
- Éxodo 15:26 NTV Les dijo: «Si ustedes escuchan atentamente la voz del Señor su Dios y hacen lo que es correcto ante sus ojos, obedeciendo sus mandatos y cumpliendo todos sus decretos, entonces no les enviaré ninguna de las enfermedades que envié a los egipcios; porque yo soy el Señor, quien los sana».
- Deuteronomio 28:15 en adelante).
- El autor del mal: El autor de la enfermedad y de la muerte es el diablo, no Dios (Job 1:6-12; 2:1-8).
- Dios es el autor de la vida y de la salud. Hijo mío, está atento a mis palabras; inclina tu oído a mis razones. No se aparten de tus ojos; guárdalas en medio de tu corazón; porque son vida a los que las hallan, y medicina [salud] a todo su cuerpo.» (Proverbios 4:20-22)
- El propósito de Cristo: Jesús vino a deshacer las obras del diablo, reprendió las enfermedades y trajo salud integral: espiritual, mental y física (SAN JUAN 5:24 RVR1960
- [24] De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida.
- HECHOS 10:38 RVR1960
- [38] cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo este anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.
- Ejemplo:
- LUCAS 13:10-13 RVR1960
- [10] Enseñaba Jesús en una sinagoga en el día de reposo; [11] y había allí una mujer que desde hacía dieciocho años tenía espíritu de enfermedad, y andaba encorvada, y en ninguna manera se podía enderezar. [12] Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: Mujer, eres libre de tu enfermedad. [13] Y puso las manos sobre ella; y ella se enderezó luego, y glorificaba a Dios.
- Juan 3:8;
- Hebreos 2:14-15 HEBREOS 2:14-15 RVR1960
- [14] Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, [15] y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre.).
II. Jesús es Nuestra Medicina y la Expiación
- La Palabra como fuente de sanidad: Al oír y creer la Palabra de Dios, el hombre recibe salud ("Envió su palabra, y los sanó y los libro de su ruina", Salmo 107:20 2 TIMOTEO 1:9-10 RVR1960 quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos, [10] pero que ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Jesucristo, el cual quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio,).
- La obra en la cruz: La expiación que Jesús realizó incluye nuestra sanidad física, moral y espiritual.
- ISAÍAS 53:4-5 RVR1960
- Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. [5] Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.
- Mateo 8:16-17 RVR1960
- [16] Y cuando llegó la noche, trajeron a él muchos endemoniados; y con la palabra echó fuera a los demonios, y sanó a todos los enfermos; [17] para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: Él mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias.
- 1 PEDRO 2:24-25 RVR1960
- [24] quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados. [25] Porque vosotros erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas).
- La fe frente a la confesión negativa: La medicina está en la Palabra y en el Nombre de Jesucristo. Buscar la sanidad mediante oraciones repetitivas o ritos sin fe real en la Palabra no da resultado. El creyente no debe confesar más el mal que la promesa de Dios.
- La condición de la carne: Mientras estemos en este cuerpo mortal, la carne sufrirá achaques y limitantes por la ley del pecado. La redención total del cuerpo ocurrirá cuando lo corruptible se vista de incorrupción en la venida del Señor ( 1 CORINTIOS 15:50-54 RVR1960
- [50] Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción. [51] He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, [52] en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados. [53] Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad. [54] Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria.).
III. Razones por las que se Enferma un Cristiano
Cuando un hijo de Dios no sana, debe examinar su vida. Existen cuatro razones principales y la enfermedad que Dios no sana:
- Malos hábitos de: alimentación, hidratacion, ejercicio, sueño y poco o nada de suplementos.
- Falta de higiene, desaseo y descuido personal.
- Ataque directo del diablo.
- Pecado sin confesar, ante el cual Dios disciplina, porque Él al que ama, disciplina (Hebreos 12:6)
- Enfermedad que Dios no sana: La última. 2 REYES 13:14 RVR1960 [14] Estaba Eliseo enfermo de la enfermedad de que murió. Y descendió a él Joás rey de Israel, y llorando delante de él, dijo: ¡Padre mío, padre mío, carro de Israel y su gente de a caballo!
IV. Diferencia entre la Mirada Divina y la Mirada Humana
- Cómo mira Dios al enfermo: Dios atiende primero la enfermedad espiritual (el pecado), pues es la que más le preocupa. Así lo demostró con el paralítico al decirle: "Tus pecados te son perdonados". Una vez sanada el alma, la sanidad de la carne fluye según su voluntad.
- Cómo mira el hombre natural: El hombre busca primero la sanidad física para luego creer, caminando por vista y no por fe. Si entendiera el plan de Dios, no viviría angustiado frente a la enfermedad o la muerte física, la cual es solo el paso para la presencia del Señor.
- Enfermedades de plazo cumplido: Existen enfermedades permitidas por Dios para dar fin al ciclo de vida terrenal de una persona. Ante estas, Dios no revocará su decreto y definitivamente esa el Señor Jesucristo no la sana. En los demás casos, podemos clamar sabiendo que Dios no está obligado de forma caprichosa, por lo que nuestra oración siempre debe ser respetuosa y sumisa: "Señor, si quieres, puedes sanarme" o "Hágase tu voluntad".
V. Cómo se Logra y se Practica la Sanidad Divina en la Actualidad
Para experimentar la sanidad divina y mantener una postura correcta ante la enfermedad hoy en día, el creyente debe poner en práctica los siguientes principios:
- Apropiarse de las promesas por la fe en la Palabra: La sanidad no se logra por lástima ni por desesperación, sino al escuchar, creer y confesar lo que Cristo ya pagó en la cruz (Isaías 53:4-5).
- Uso de los medios bíblicos (Santiago 5:14-15; San Marcos 6:12-13): Ante la enfermedad, el creyente debe acudír a la iglesia, llamar a los ancianos (ministros), confesar sus faltas si las hay, ser ungido con aceite en el Nombre del Señor y recibir la oración de fe.
- Autoexamen y corrección de vida: Es necesario evaluar si la aflicción física se debe a malos hábitos de salud o a un pecado no confesado, procediendo al arrepentimiento inmediato para desbloquear la bendición de Dios.
- Oración de fe sumisa a la voluntad de Dios: Acercarse al Señor con humildad, pidiendo su sanidad pero descansando en su soberanía, sabiendo que si nos sana nos da fuerzas para servirle, y si permite nuestra partida, morir en Él es ganancia eterna.
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