7. LIBERACIÓN: SIN CONDENACIÓN, LIBRES.

La Doctrina de la Liberación

I. La Condición Humana y la Obra de Redención de Cristo

  • La condición inicial: Jesucristo nos ha liberado de una condición muy grande, de un estado de miseria espiritual del cual el hombre no podía salir por sus propios medios (Romanos 8:2; Tito 3:3-7).
  • Las tres ataduras principales: El hombre fue víctima de una ley del pecado incrustada en su propia naturaleza humana, la cual lo obligaba a pecar. Jesucristo vino a liberarnos de:
    1. ​El pecado.
    2. ​La Ley.
    3. ​La maldición de la Ley.
  • La victoria sobre el enemigo: Con su muerte, Cristo derrotó al emperador de la muerte, esto es el diablo, y rescató al hombre de su condición miserable (Hebreos 2:14-16).
  • El precio pagado: La muerte de Cristo fue necesaria porque el pecado exigía como pago una vida inocente. Cristo es el único puro y santo que podía pagar ese precio con su sangre (1 Pedro 1:18).

II. Lista Bíblica: ¿De qué cosas nos ha hecho libres Jesucristo?

  1. Libres de la ley del pecado: Significa saber dominar los impulsos de esta ley. La naturaleza pecaminosa no ha sido quitada de nosotros y aún la sentimos internamente, pero por Cristo tenemos dominio sobre ella (Romanos 8:2).
  2. Libres de la Ley del Sinaí: Ya no estamos sometidos al sistema ceremonial o impositivo de la ley mosaica (Mateo 5:17-18).
  3. Libres de la maldición de la Ley: Cristo nos redimió de la maldición de la ley (Gálatas 3:13; 4:3-5). En el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo nacido de mujer y bajo la ley para redimirnos y darnos la adopción de hijos (Juan 1:12; Gálatas 4:5).
    • Aclaración: Mientras la ley y su maldición colgaban sobre nuestra cabeza, no podíamos recibir la bendición. Cristo removió el pecado, la ley y la maldición para abrir un camino expedito desde la promesa hasta la vida santa ("Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres", Juan 8:36).
  4. Libres del pecado y sus prácticas: Fuimos perdonados de la lista de pecados cometidos en la carne, pues Jesús vino a quitar el pecado del mundo (Juan 1:29).
    • Listas bíblicas de pecados perdonados y vencidos: Gálatas 5:19-20; Marcos 7:21-22; Apocalipsis 21:8; 1 Corintios 6:9-10; Romanos 1:18-32.
  5. Libres de las dos muertes: Libres de la muerte espiritual y de la muerte de la condenación eterna (Efesios 2:1-5).
    • Principio de vida: El que nace dos veces (nacimiento físico y nuevo nacimiento) muere una sola vez; pero el que nace una sola vez (solo físico), morirá dos veces.
  6. Libres de este cuerpo terrenal: Ocurrirá en la glorificación y transformación cuando el Señor venga por su Iglesia (Romanos 8:23; 1 Corintios 15:51; 1 Tesalonicenses 4:16-17).
    • Alcance cósmico: No solo el hombre será liberado, sino también la creación entera, el reino vegetal y el reino animal (el niño jugará con la serpiente y el león estará junto a la oveja) (Hebreos 2:14-18; Lucas 11:21-23; Isaías 49:24).
  7. Libres de la Gran Tribulación.
  8. Libres de los juicios de Dios.
  9. Libres del infierno.
  10. Libres de la ira de Dios.

Aplicación de la Liberación en la Actualidad

​Aunque la obra de liberación fue realizada de manera perfecta en la cruz, su impacto debe experimentarse de forma práctica en la vida cotidiana del creyente hoy en día:

  • Dominio sobre los impulsos diarios: Aunque la tendencia a fallar permanece en nuestra carne, la liberación significa que hoy no estamos obligados a obedecer los deseos pecaminosos. En la práctica, ante la tentación o el mal hábito, el creyente cuenta con el poder del Espíritu Santo para decir "no" y caminar en victoria.
  • Caminar sin culpa ni condenación: Muchos cristianos viven paralizados por los errores del pasado. La aplicación actual de la liberación exige creer de corazón que el perdón de Cristo es total, desechando toda voz de acusación y viviendo en la paz de la absolución divina.
  • Uso responsable de la libertad espiritual: Estar libres de la ley y de la condenación no es una licencia para libertinaje o desorden. La verdadera libertad hoy se demuestra al servir voluntariamente a Dios y al prójimo por amor, reflejando el carácter de Cristo en la familia, el trabajo y la comunidad.
  • Esperanza ante las crisis del mundo: En medio de un mundo lleno de angustia, guerras y temores al futuro, el creyente vive confiado sabiendo que ha sido librado de la ira venidera y de los juicios de Dios, guardando una esperanza viva en la transformación final de su cuerpo y el reino eterno de paz.

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