2. EXPIACIÓN: CUBRIR, Perdonar.

Significado y Alcance de la Expiación

I. Definición y Significado del Vocablo Expiación

  • Significado literal: El vocablo expiación significa literalmente "cubrir", es decir: Dios no mira el pecado.
  • Traducción en el idioma hebreo: En nuestra Biblia castellana se traduce, entre otras cosas, como: Expiación, Aplacamiento, Purificación y Limpieza.
  • Acción del original: Incluye la acción de cubrir tanto los pecados como al pecador (Salmos 78:38; Levítico 5:18; 4:20).
  • Propósito: Expiar por el pecado significa ocultarlo de la vista de Dios o alejarlo de la presencia de Dios a fin de que pierda el poder de provocar la ira divina.

II. La Expiación en el Antiguo Testamento

  • Uso de la sangre: La expiación se hacía con sangre para cubrir o tapar el pecado, evitando que estuviera en la presencia de Dios. Siendo Dios Santo, al estar cubierto el pecado, Él mira solo la sangre de sus criaturas y pasa por alto la falta.
  • La naturaleza del pecado: El pecado se cubría con sangre porque es horrible, asqueroso y horrorizador delante de Dios.
    • Ejemplo: Es como si un ser humano hubiera muerto con sus intestinos expuestos al ambiente; quien lo mira se espanta, por lo que se le tapa con una sábana para que la gente no se aterrorice. Así es el pecado delante de Dios.
  • Consecuencia de la santidad divina: El hombre no podía acercarse escuetamente a Dios por su pecado; si se acercaba así, moría carbonizado porque Dios derramaba su ira. Al realizar la expiación, el hombre podía acercarse para reconciliarse con Dios, reunirse con Él y con su familia, ya que el pecado aleja al hombre de Dios.
  • Duración temporal: Esta expiación se venía realizando durante 4.000 años hasta que llegó el Prometido por Dios, para que por su sangre sean expiados los pecados de todo ser humano que en Él creyere.
  • Paso en el A.T.: La expiación era el segundo paso que se hacía en el A.T. para cubrir el pecado del hombre, reconciliarlo con Dios y, por ende, permitirle estar en el tabernáculo de reunión (2 Crónicas 29:1-36).

III. El Efecto y la Eficacia de la Expiación de Cristo

Los Efectos del Sacrificio de Cristo:

  1. El pecado era borrado o desecho: Jeremías 18:23; Isaías 43:25; 44:22.
  2. El pecado era quitado: Isaías 6:7.
    • Cubierto: Salmos 32:1.
    • Echado en lo profundo del mar: Miqueas 7:18-19.
    • Echado tras la espalda de Dios: Isaías 38:17.
    • Perdonado: Salmos 78:37-38.

​Todas estas citas aclaran que el pecado es borrado, eliminado, lavado y el hombre es hecho nuevo. Quedan anulados sus efectos, se aparta de la vista, se invalida y se anula; Dios no lo ve y el pecado no ejerce influencia sobre el pecador.

La Muerte Expiatoria e Inmoladora de Cristo:

  • ​Fue una muerte expiatoria porque deshizo el pecado (Hebreos 9:26-28; 2:17; 10:12-14; 9:13-14). Si la sangre de los toros y la ceniza de las becerras limpiaban lo inmundo, ¡cuánto más la sangre de Cristo limpiará nuestras conciencias!
  • ​Fue una muerte inmoladora con relación al pecado. En el A.T. todo era purificado por sangre (2 Crónicas 29:20).
  • Relación con el creyente: Pedro afirma que Él llevó nuestros pecados en su cuerpo en el madero (1 Pedro 2:24; 2 Corintios 5:21). Expiar por el pecado significa cargar con él, quitarlo del corazón del transgresor, quien queda justificado de toda injusticia, limpio de toda contaminación y santificado para pertenecer al pueblo de Dios, muerto para el pecado con el objeto de vivir para Cristo.

IV. Resultados de la Expiación

Este acto elimina la contaminación mediante un sacrificio o pago demandado por Dios, teniendo como efecto eliminar el obstáculo que impide la bendición de Dios.

  • Ejemplo histórico: La mujer por el pacto era inmunda y tenía que ser expiada con sacrificios de animales (Levítico 12).
  • La Expiación Anual y el Sustituto: Se hacía mediante la sangre de una víctima como símbolo de su vida. Dios proveyó a Cristo como sustituto definitivo para quitar el pecado y limpiar la conciencia (Juan 1:29; Hebreos 9:14; Efesios 2:9).

Síntesis de los 3 Resultados Principales:

  1. Extraer o sacar el impedimento: Quita el pecado de en medio (Levítico 16; Salmos 103:8-14; Miqueas 7:19).
  2. Borrar: Hace desaparecer por completo lo antes dicho (Isaías 43:18-25).
  3. Pagar y satisfacer: Satisface la culpa por medio de la pena correspondiente (Isaías 53), permitiendo que el hombre se acerque a Dios confiadamente.

V. La Experiencia que Produce en el Creyente

  1. Perdona la transgresión: Jesucristo pagó la deuda que no podíamos pagar y aseguró la remisión de los pecados pasados. El pasado pecaminoso no pende más como peso muerto, pues los pecados han sido borrados, llevados y cancelados (Juan 1:29; Efesios 1:7; Hebreos 9:22-28; Apocalipsis 1:5).
  2. El pecador comienza una vida nueva: Confiando en que los pecados del pasado no le serán recordados en el día del juicio (Juan 5:24), porque ya se hizo juicio de sus pecados.
  3. Libertado del pecado: No solo está libre de la culpabilidad de sus pecados pasados, sino también del poder del pecado (Romanos 8:2).

Cómo poner en práctica la expiación hoy

​Aunque la obra de la expiación fue completada de una vez y para siempre por Jesucristo en la cruz, su beneficio se hace efectivo y operativo en la vida cotidiana a través de los siguientes pasos prácticos:

  • Apropiación por fe: Aceptar de manera personal que el pago de Cristo fue suficiente para cancelar tu deuda pasada. Significa dejar de cargar con la culpa y el remordimiento, creyendo activamente que tus faltas han sido borradas y echadas al fondo del mar.
  • Arrepentimiento y confesión continua: Poner en práctica la expiación no significa ignorar nuestras fallas diarias, sino acudir de inmediato a la provisión que ya fue dada. Cuando fallamos, confesamos sinceramente nuestros pecados sabiendo que la sangre de Jesucristo nos limpia de toda maldad y restaura nuestra comunión con Dios.
  • Aproximación confiada a Dios: Aplicar la expiación implica perder el miedo al castigo y acercarnos diariamente en oración y adoración al Padre. Ya no hay barreras ni velos que nos separen; el impedimento fue quitado y podemos entrar confiadamente a su presencia.
  • Caminar en libertad del poder del pecado: Vivir la expiación en el presente significa no someterse más a los hábitos pecaminosos. Puesto que la muerte de Cristo anuló el dominio del pecado, hoy decidimos presentar nuestros cuerpos como instrumentos de justicia, viviendo muertos al pecado y completamente vivos para Dios.

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