El Señorío de Cristo en las Escrituras

. La Biblia enseña que Jesús no es un señor entre muchos señores, sino el único Señor revelado en carne, el Dios verdadero manifestado para redimir a la humanidad.

"Y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre" (Filipenses 2:11).

El Señorío de Cristo en las Escrituras

¿POR QUÉ ME LLAMÁIS SEÑOR, SEÑOR, Y NO HACÉIS LO QUE YO DIGO?

Texto base: Lucas 6:46

"¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?"

La obediencia demuestra que verdaderamente le pertenecemos.

Nadie puede ser discípulo de Cristo rechazando su autoridad.

Introducción
Vivimos en una generación donde muchas personas conocen el nombre de Jesús, cantan acerca de Jesús, hablan de Jesús y hasta dicen creer en Jesús. Sin embargo, el Señor hizo una pregunta que sigue resonando en nuestros días:

"¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?"

Esta NO fue una pregunta dirigida a los incrédulos, sino a quienes afirmaban seguirle. Cristo estaba enseñando que no basta con reconocerlo verbalmente; es necesario someterse a su autoridad.

La palabra "Señor" significa dueño, soberano, autoridad suprema. Si Jesús es verdaderamente nuestro Señor, entonces sus palabras deben gobernar nuestra vida.

La salvación no consiste únicamente en saber quién es Cristo, sino en rendirse a su señorío.

1. JESUCRISTO ES EL SEÑOR REVELADO EN LAS ESCRITURAS
Hechos 2:36
"Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo."

 Pedro declara que Jesús es el Señor prometido. Después de su resurrección, Dios manifestó públicamente que Jesús es el Cristo y Señor de todos. El mensaje apostólico comienza exaltando su señorío

En Pentecostés  el mensaje central fue que Jesús es Señor.

Pedro No dijo que Jesús era una opción religiosa más.

No dijo que era solamente un profeta.

No dijo que era simplemente un maestro.

Declaró que Jesús es Señor.

Aplicación
La primera pregunta para cada oyente es:

¿Quién es Jesús para mí?

Porque la manera como respondamos esa pregunta determinará nuestro destino eterno.

2. EL SEÑORÍO DE CRISTO DEMANDA OBEDIENCIA
Juan 13:13
"Vosotros me llamáis Maestro, y Señor; y decís bien, porque lo soy."

Jesús aceptó ser llamado Señor porque realmente lo era.

Pero Él no busca solamente confesiones de labios.

Busca obediencia.

Muchos quieren a Jesús como Salvador, pero no como Señor.

Quieren el cielo, pero no la santidad.

Quieren las bendiciones, pero no el compromiso.

Sin embargo, Cristo exige ambas cosas.

Lucas 6:46
"¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?"

El Señorío de Cristo se demuestra en:

Nuestra obediencia.

Nuestra fidelidad.

Nuestra manera de vivir.

Nuestra sumisión a la Palabra.

3. JESÚS FUE VERDADERO HOMBRE, PERO NUNCA DEJÓ DE SER EL SEÑOR
Algunos se confunden cuando leen que Jesús tuvo hambre, sed o cansancio.

La Biblia enseña que fue completamente humano, pero jamás perdió su señorío.

Juan 4:6
"Y Jesús, cansado del camino..."

Como hombre sintió cansancio.

Pero poco después reveló los secretos del corazón de la mujer samaritana.

Era hombre, pero seguía siendo Señor.

Mateo 26:39
"No sea como yo quiero, sino como tú."

En Getsemaní vemos la realidad de su humanidad enfrentando el sufrimiento.

Pero también vemos su perfecta obediencia.

El Señor se sometió al plan de redención para salvarnos.

Juan 19:28
"Tengo sed."

Desde la cruz manifestó una necesidad humana.

Pero el mismo que dijo "Tengo sed" fue quien afirmó:

"Si alguno tiene sed, venga a mí y beba."

Su humanidad fue real.

Su señorío también.

4. TODA LA PLENITUD DE DIOS HABITA EN JESUCRISTO
Colosenses 2:9
"Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad."

La doctrina apostólica enseña que en Jesucristo habita toda la plenitud de Dios.

Por eso:

Perdona pecados.

Da vida eterna.

Resucita muertos.

Tiene autoridad sobre demonios.

Tiene poder sobre la naturaleza.

No estamos siguiendo a un hombre común.

Estamos siguiendo al Dios manifestado en carne.

5. LA SALVACIÓN DEPENDE DE RECONOCER Y OBEDECER AL SEÑOR
Romanos 10:9
"Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor... serás salvo."

Observe que la confesión bíblica no es simplemente repetir palabras.

Es una rendición del corazón.

Aceptar a Jesús como Señor significa:

Entregarle la vida.

Renunciar al pecado.

Vivir conforme a su voluntad.

Permanecer en obediencia.

Filipenses 2:10-11
"Para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla."

Hoy podemos doblar nuestras rodillas voluntariamente.

Mañana toda la humanidad lo hará obligatoriamente.

Los redimidos lo harán con gozo.

Los perdidos lo harán en juicio.

6. Colosenses 2:9-10
"Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad."

Explicación: Jesús posee toda la plenitud de Dios manifestada en carne. Su señorío no proviene de un poder delegado, sino de quien Él es: Dios manifestado entre los hombres.

7. Mateo 28:18
"Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra."

Explicación: Cristo posee autoridad universal. Nada escapa a su dominio. Él gobierna el cielo, la tierra y el destino eterno de cada persona.

8. Efesios 4:5
"Un Señor, una fe, un bautismo."

Explicación: La Iglesia apostólica reconocía un solo Señor. Ese Señor es Jesucristo. La unidad de la fe está fundamentada en la unicidad del Señor.

9. 1 Corintios 8:6
"Para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios... y un Señor, Jesucristo."

Explicación: Pablo no presenta dos dioses, sino una revelación del único Dios manifestado en Jesucristo. El Señor de la Iglesia es Cristo.

10. Hechos 10:36
"Jesucristo; éste es Señor de todos."

Explicación: Jesús no es Señor de una nación solamente, sino de toda la humanidad. Todos los hombres deberán responder ante Él.

Apocalipsis 17:14
"Porque él es Señor de señores y Rey de reyes."

Explicación: No existe autoridad superior a Cristo. Los reyes, gobiernos y poderes humanos son temporales, pero el dominio de Jesús es eterno.


La Humanidad de Jesús y Su Señorío
La Biblia enseña que Jesucristo fue verdaderamente hombre, pero nunca dejó de ser el Señor.

1. Juan 4:6
"Y Jesús, cansado del camino, se sentó así junto al pozo."

Explicación: Como hombre, Jesús experimentó cansancio. Sin embargo, pocos minutos después se revela como el Mesías a la mujer samaritana. Su humanidad no anuló su señorío.

2. Mateo 26:39
"Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa."

Explicación: Jesús expresó la realidad de su naturaleza humana enfrentando el sufrimiento. Pero inmediatamente se sometió a la voluntad divina: "no sea como yo quiero, sino como tú". Aun en su agonía siguió siendo el Señor obediente.

3. Juan 19:28
"Tengo sed."

Explicación: La sed demuestra su verdadera humanidad. Sin embargo, el mismo que tuvo sed es quien había dicho: "Si alguno tiene sed, venga a mí y beba" (Juan 7:37). Era hombre verdadero y Señor verdadero.

La Importancia del Señorío de Cristo para la Salvación
Reconocer a Jesús como Señor es un requisito de la fe salvadora (Romanos 10:9).

Conclusión
La pregunta de Lucas 6:46 sigue vigente:

"¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?"

No basta con asistir a la iglesia.

No basta con conocer versículos.

No basta con cantar alabanzas.

No basta con decir "yo creo en Dios".

La verdadera fe produce obediencia.

La verdadera conversión produce transformación.

El verdadero discípulo vive bajo el señorío de Jesucristo.

Hoy el Señor está buscando personas que dejen de ser solamente oyentes para convertirse en obedientes.

Quizás has conocido el evangelio durante años.

Quizás has dicho muchas veces: "Jesús es mi Señor".

Pero la pregunta es:

¿Está gobernando realmente tu vida?

Si hay áreas que aún no has rendido a Cristo, este es el momento.

Si necesitas arrepentirte, este es el momento.

Si necesitas entregarle tu corazón, este es el momento.

Ven delante del Señor y dile:

"Señor Jesús, no quiero solamente llamarte Señor; quiero obedecerte como mi Señor."

El verdadero creyente no sólo cree en Cristo; vive bajo el gobierno de Cristo.

Llamado a aceptar a Cristo como Señor
Amigo, Cristo no vino únicamente para ser admirado, sino para ser obedecido. Él murió por nuestros pecados, resucitó victorioso y hoy llama a cada persona al arrepentimiento.

Quizás has reconocido a Jesús como un personaje histórico, un profeta o un maestro. Pero la pregunta decisiva es: ¿Lo has aceptado como Señor de tu vida?

Cuando Cristo es Señor:

Él gobierna nuestras decisiones.

Él transforma nuestro corazón.

Él perdona nuestros pecados.

Él dirige nuestro camino.

Él nos conduce a la vida eterna.

Hoy es el día para rendir tu voluntad a Jesucristo, creer en Él, arrepentirte de tus pecados y comenzar una vida de obediencia a su Palabra.

Oración Final
Señor Jesucristo, reconozco que Tú eres el único Señor y Salvador. Creo que moriste por mis pecados y que resucitaste para darme vida eterna. Perdona mis faltas, limpia mi corazón y ayúdame a vivir en obediencia a tu voluntad.

Hoy rindo mi vida a Ti. Toma el control de mis pensamientos, palabras y acciones. Que tu Espíritu me guíe cada día para caminar en santidad y fidelidad.
 Tú eres mi Señor, mi Rey y mi Salvador. 

Oración Final
Señor Jesucristo, hoy reconocemos que Tú eres el Señor de señores y Rey de reyes. Perdónanos por las veces que te hemos llamado Señor sin obedecer tu voz.

Examina nuestros corazones y muestra todo aquello que necesita ser rendido a Ti. Danos un espíritu obediente, humilde y sensible a tu Palabra.

Ayúdanos a vivir bajo tu autoridad, a caminar en santidad y a cumplir tu voluntad cada día. Que nuestra fe no sea solamente de palabras, sino de hechos y de verdad.

Hoy declaramos que Tú eres nuestro Señor, nuestro Salvador y nuestro Rey. Gobierna nuestras familias, nuestros hogares, nuestros pensamientos y nuestro futuro.

En el glorioso nombre de Jesucristo.

Amén y amén.

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