Cuando todo falla, pero queda Dios




Texto base: Salmo 112:7
"No tendrá temor de malas noticias; su corazón está firme, confiado en Jehová."

Introducción
Vivimos en un mundo donde todo parece incierto. Los sistemas fallan, la economía cambia, la salud es frágil, las personas decepcionan y las fuerzas humanas tienen un límite.

Hay momentos en que el creyente descubre que aquello en lo que confiaba ya no puede sostenerlo.

Pero existe una verdad que atraviesa toda la Escritura:

Cuando todo falla, todavía queda Dios.

Y mientras Dios permanezca en el trono, nunca estaremos completamente derrotados.

El salmista no dice que nunca llegarán malas noticias. Dice algo mucho más poderoso: aunque lleguen, el corazón del justo permanece firme porque su confianza está en Jehová.

1. Cuando las fuerzas humanas se terminan, Dios sigue siendo nuestra fortaleza.
Isaías 40:29-31

"Él da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas."

Todos llegamos a momentos donde el cuerpo se cansa.

La mente se cansa.

El corazón se cansa.

Hasta los más fuertes llegan a decir:

"No puedo más."

Pero Dios nunca dice:

"No puedo más."

Mientras nuestras fuerzas disminuyen, las de Dios permanecen intactas.

Pablo lo entendió.

2 Corintios 12:9

"Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad."

Muchas veces queremos que Dios quite la carga.

Pero Dios primero fortalece al que la lleva.

Cuando ya no queda fuerza humana...

queda la fuerza del Espíritu Santo.

2. Cuando los recursos se agotan, Dios continúa siendo nuestro proveedor.
Filipenses 4:19

"Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria."

Nuestro mundo depende de cuentas bancarias.

De contratos.

De salarios.

De oportunidades.

Pero el Reino de Dios funciona diferente.

El cielo nunca entra en crisis.

El proveedor nunca deja de ser proveedor.

El Dios que alimentó a Israel cuarenta años sigue siendo el mismo.

El Dios que multiplicó cinco panes sigue siendo el mismo.

El Dios que hizo fluir aceite cuando solo quedaba una vasija sigue siendo el mismo.

Mientras haya un Dios en el cielo...

Siempre habrá provisión para su pueblo.

3. Cuando no encontramos respuestas, Dios sigue teniendo el control.
Proverbios 3:5-6

"Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia."

No todas las preguntas reciben respuesta inmediata.

Hay silencios de Dios que no entendemos.

Hay procesos que no sabemos explicar.

Job nunca recibió la explicación completa de todo lo que vivió.

Pero descubrió algo mayor.

Conocer más profundamente al Dios que gobierna todas las cosas.

No necesitamos entender todo.

Necesitamos confiar en Aquel que sí lo entiende todo.

Romanos 8:28 nos recuerda:

"A los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien."

Dios jamás pierde el control.

Aunque nosotros no entendamos el camino.

4. Cuando el mundo ofrece incertidumbre, Dios nos deja una esperanza eterna.
Juan 10:27-28

"Mis ovejas oyen mi voz... y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano."

Todo en este mundo cambia.

Las circunstancias cambian.

Los gobiernos cambian.

La economía cambia.

Las personas cambian.

Pero Jesús permanece.

Nuestra esperanza no está en lo temporal.

Está en Cristo.

Porque si nos queda Dios...

Nos queda esperanza.

Nos queda un futuro.

Nos queda una herencia.

Nos queda una promesa eterna.

Nadie puede arrebatarnos de sus manos.

¡Qué seguridad tan gloriosa!

5. Cuando parece que todo se derrumba, Dios levanta a su pueblo para sostener la obra.
Éxodo 17:11-13

Mientras Moisés levantaba sus manos, Israel prevalecía.

Pero Moisés se cansó.

Y cuando sus manos descendían...

El pueblo comenzaba a perder terreno.

Entonces aparecieron Aarón y Hur.

No criticaron a Moisés.

No dijeron:

"Ya no puede."

Simplemente hicieron lo correcto.

Le sostuvieron las manos.

La victoria llegó porque alguien decidió ayudar.

La Iglesia no fue llamada únicamente a recibir.

Fue llamada a sostener.

A servir.

A fortalecer.

A orar.

A acompañar.

Gálatas 6:2

"Sobrellevad los unos las cargas de los otros."

Hay momentos donde Dios fortalece directamente.

Y hay momentos donde Dios fortalece usando a la Iglesia.

Una congregación madura no espera siempre que alguien la sostenga.

También aprende a sostener.

Conclusión
Quizá las circunstancias cambien.

Quizá haya temporadas difíciles.

Quizá algunas respuestas tarden.

Pero Dios nunca cambia.

Hebreos 13:8

"Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos."

Por eso el salmista pudo decir:

"No tendrá temor de malas noticias."

No porque las noticias fueran buenas.

Sino porque su corazón estaba afirmado en Dios.

Cuando todo falla...

Todavía queda Dios.

Y si queda Dios...

Queda esperanza.

Queda provisión.

Queda refugio.

Queda dirección.

Queda fortaleza.

Queda victoria.

Llamado a la acción
Iglesia, hoy el Señor nos llama a dejar de ser espectadores y convertirnos en colaboradores de su obra.

No esperemos que unos pocos lleven solos el peso del ministerio. Cada creyente ha recibido un llamado para servir, orar, animar y fortalecer a sus hermanos. Hay manos cansadas que necesitan ser sostenidas; hay corazones que requieren una palabra de ánimo; hay cargas que pueden hacerse más ligeras cuando las compartimos en amor.

Seamos como Aarón y Hur. No esperaron una invitación; entendieron la necesidad y actuaron. Que cada ministerio, cada familia y cada creyente pregunte delante de Dios: "¿Qué puedo hacer para fortalecer la obra del Señor?"

La Iglesia de Cristo avanza cuando todos ocupamos nuestro lugar.

Levantemos las manos de quienes sirven. Fortalezcamos a los débiles. Consolémonos unos a otros. Perseveremos en la oración. Sirvamos con alegría. Porque cuando una iglesia camina unida, la batalla sigue siendo del Señor y la victoria pertenece a su pueblo.

"Por tanto, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano." (1 Corintios 15:58).

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