Serie: El Evangelio de Jesucristo 31 de Mayo
Predicación de Cierre (Domingo 31 de Mayo): El Fruto y el Poder del Evangelio
Textos Base: Hebreos 12:14, 28; Lucas 14:33; 1 Corintios 2:1-5; Romanos 1:16-17
INTRODUCCIÓN
Amada iglesia, durante todo este mes de mayo hemos caminado por las avenidas gloriosas del mensaje más importante de la historia:
El Evangelio de Jesucristo. Hemos aprendido su razón de ser, su origen divino y los componentes que lo estructuran.
Pero el Evangelio no es una teoría para almacenar en la mente; es una fuerza viva que transforma el corazón y se manifiesta en el día a día.
Transición: Hoy, en nuestro domingo de cierre, Dios nos llama a dar el paso del entendimiento a la vivencia.
No podemos decir que comprendemos el Evangelio si este no produce un cambio radical en nuestra conducta, en nuestra entrega y en nuestro servicio. Hoy cerraremos descubriendo cuál es El Fruto y el Poder del Evangelio a través de cinco evidencias innegables que deben marcar a todo verdadero creyente.
I. EL FRUTO INTERNO DEL EVANGELIO: UNA VIDA DE SANTIDAD Y REVERENCIA
Cuando el Evangelio entra en un hombre o una mujer, lo primero que produce es un cambio de naturaleza que se refleja en su relación con Dios y con el prójimo.
A. Santidad como reflejo de la gracia (Hebreos 12:14)
Lectura: "Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor."
La santidad no es legalismo, es el fruto natural de un corazón agradecido con el Evangelio. El texto nos insta a "seguir" (del griego dioko, que significa perseguir con empeño, como un cazador a su presa).
El Evangelio nos capacita para vivir apartados para Dios. Quien dice vivir el Evangelio, pero no anhela la santidad, está jugando a la religión.
B. Reverencia como respuesta a Su Reino inconmovible (Hebreos 12:28)
Lectura: "Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia."
El Evangelio nos introduce en un Reino que jamás caerá. ¿Cuál es la respuesta lógica? La gratitud que se traduce en servicio reverente.
La reverencia es el respeto profundo a la majestad de Dios. Perder la reverencia en el altar, en la liturgia y en la vida diaria es síntoma de un Evangelio diluido. Cerremos este mes volviendo al temor santo de Dios.
II. EL COSTO DEL EVANGELIO: LA ABSOLUTA LLENURA DEL ESPÍRITU SANTO
El Evangelio demanda todo de nosotros, pero a cambio nos llena de Su presencia.
A. El despojo radical para la llenura (Lucas 14:33)
Lectura: "Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo."
Exposición: A primera vista, este texto parece duro, pero es la llave de la llenura.
En el contexto de Lucas, el Señor nos habla de calcular el costo de seguirle.
Renunciar a todo no significa necesariamente despojarse de los bienes materiales, sino quitarle el trono del corazón a las posesiones, al ego y al orgullo. Para ser llenos del Espíritu Santo, primero debemos vaciarnos de nosotros mismos. El Evangelio exige exclusividad.
III. LA PROCLAMACIÓN DEL EVANGELIO: CON PODER Y SABIDURÍA DE DIOS
Una iglesia que ha sido transformada por el Evangelio no puede callar, pero debe predicar de la manera correcta.
A. Menos de nosotros, más de Él (1 Corintios 2:1-5)
Lectura: Enfoque en los versículos 4 y 5: "y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios."
Exposición: El apóstol Pablo—un hombre sumamente intelectual—decidió depender absolutamente del Espíritu Santo al llegar a Corinto.
Amados hermanos, la iglesia de hoy no necesita discursos motivacionales ni elocuencia humana vacía; necesita la demostración del poder del Espíritu. Cuando predicamos el Evangelio puro, el Espíritu Santo respalda la Palabra convenciendo de pecado, sanando y libertando. ¡Que nuestra fe descanse en Su poder!
IV. LA GLORIA DEL EVANGELIO: EL PODER DE DIOS QUE SALVA
El Evangelio tiene un sello de garantía: nunca falla en su propósito de rescatar al hombre.
A. Sin vergüenza y con confianza absoluta (Romanos 1:16-17)
Lectura: "Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree... Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe..."
Exposición: La palabra "poder" aquí es dynamis (de donde viene dinamita). El Evangelio es la fuerza explosiva de Dios capaz de romper las cadenas más fuertes, de restaurar el hogar más destruido y de limpiar el pecado más oscuro.
No nos avergoncemos de predicarlo en las calles, en las aulas, en los trabajos. La justicia de Dios se recibe por fe, y es esa fe la que nos sostiene desde el primer día hasta el último.
CONCLUSIÓN Y LLAMADO (CIERRE DE MES)
Recapitulación: Iglesia amada, hemos completado un mes de gloria estudiando El Evangelio de Jesucristo.
Ya conocemos su teoría, sus porqués y sus componentes. Hoy el Señor nos ha mostrado su corona: una vida de Santidad y Reverencia, un corazón dispuesto a renunciar a todo para ser lleno del Espíritu, y una iglesia que predica con poder porque sabe que este mensaje es el único capaz de salvar.
Llamado al altar: Yo quiero invitar a pasar al frente hoy, en este último día de mayo, a aquellos que le dicen al Señor: "Ya no quiero solo oír del Evangelio, quiero que mi vida sea el fruto de él. Me consagro en santidad, me vacío de mi ego para ser lleno de tu Espíritu y me dispongo a predicar Tu poder sin avergonzarme".
Oración final: Una oración de consagración colectiva, sellando la enseñanza del mes y activando a la iglesia a un junio de poder, evangelismo y fruto espiritual.
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