BAUTIZADOS EN QUE NOMBRE
A lo largo de todo el libro de Hechos, la práctica apostólica de bautizar "en el nombre de Jesús" es una constante inquebrantable, realizada tanto por los doce apóstoles originales como por Pablo.
El panorama de los bautismos en Hechos
Para dimensionar el peso de su argumento, repasemos la evidencia textual en el libro de Hechos:
- Pedro en Jerusalén (Hechos 2:38): «Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo...»
- Felipe en Samaria (Hechos 8:16): «...solo habían sido bautizados en el nombre de Jesús».
- Pedro en la casa del gentil Cornelio (Hechos 10:48): «Y mandó bautizarles en el nombre del Señor Jesús».
- Pablo en Éfeso (Hechos 19:5): «Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús».
- Ananías a Pablo (Hechos 22:16): «Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre».
Gramaticalmente y de forma fáctica, no existe ningún registro en el Nuevo Testamento donde los apóstoles hayan pronunciado de forma literal las palabras "Padre, Hijo y Espíritu Santo" al sumergir a alguien en el agua.
¿Cómo responde la erudición bíblica a esta tensión?
Dado que la crítica textual confirma que ambos textos (Mateo y Hechos) son antiguos y están bien preservados, los eruditos e historiadores lingüísticos se dividen principalmente en dos grandes explicaciones para resolver por qué los apóstoles actuaron así:
1. La explicación lingüística y legal (Enfoque Idiomático)
Muchos filólogos y expertos en el griego koiné sostienen que la frase "bautizar en el nombre de..." (εἰς τὸ ὄνομα) era un modismo legal y comercial de la época helenística.
- En el mundo antiguo, cuando se hacía una transacción y algo pasaba al "nombre" de alguien, significaba que pasaba a ser propiedad legal de esa persona.
- Bajo este enfoque, cuando Hechos dice que bautizaban "en el nombre de Jesús", no está registrando una "fórmula litúrgica" o las palabras exactas que el apóstol decía en voz alta mientras metía a la persona en el agua. Lo que está haciendo el texto es describir la naturaleza del bautismo: era un bautismo bajo la autoridad de Jesús, que identificaba al nuevo creyente como propiedad de Cristo, diferenciándolo del bautismo de los judíos o del bautismo de Juan el Bautista (que es precisamente el problema que Pablo corrige en Hechos 19).
- Por lo tanto, según esta postura, Mateo 28:19 da el sentido y la revelación de la deidad, mientras que Hechos registra el enfoque de pertenencia legal y espiritual a Cristo, sin que exista una contradicción real en la práctica.
2. La explicación del desarrollo litúrgico (Enfoque Histórico-Crítico)
Los historiadores de corte más crítico o secular sugieren una evolución en las comunidades eclesiales primitivas. Su hipótesis es la siguiente:
- El libro de Hechos refleja la etapa más temprana y original de la iglesia (las iglesias judeocristianas de los años 30 al 60 d.C.), donde el énfasis teológico absoluto era demostrar que Jesús era el Mesías. Por eso el bautismo se centraba exclusivamente en su figura.
- El Evangelio de Mateo, según esta corriente, fue redactado o estructurado en su forma final unas décadas más tarde (hacia los años 80 d.C.) en una comunidad que ya había desarrollado una liturgia más elaborada y ordenada. La fórmula tripartita reflejaría una etapa posterior de la práctica de la iglesia, que finalmente quedó plasmada en el texto que copiaron los escribas y que llegó a los grandes códices del siglo IV.
El argumento Unicitario
Para las teologías unicitarias, la conexión entre ambos textos es perfecta y no requiere recurrir a evoluciones históricas. Su lógica exegética se basa en la identidad del nombre:
- Mateo 28:19 dice: "Bautizándolos en el nombre (singular) del Padre, y del Hijo, y de Espíritu Santo".
- Los apóstoles, inspirados por el Espíritu Santo, entendieron que el nombre de la deidad manifestada en carne era Jesús.
- Al bautizar "en el nombre de Jesús", los apóstoles no estaban desobedeciendo a Mateo 28:19, sino que estaban ejecutando el mandamiento de manera exacta, revelando el nombre que unifica a los tres títulos.
Conclusión
El escenario que usted describe es el nudo gordiano de la teología bautismal. La ciencia de la crítica textual nos asegura que los manuscritos griegos dicen lo que dicen (Mateo registra la fórmula tripartita y Hechos registra la fórmula cristocéntrica). El lenguaje nos demuestra el hecho físico; sin embargo, reconciliar el motivo por el cual los apóstoles operaron exclusivamente en el nombre de Jesús en Hechos 19 y 22, sigue siendo el terreno donde la lingüística cede el paso a la interpretación de cada corriente de fe.
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