LA SANTIDAD, NUESTRA NUEVA NATURALEZA
Propósito: Comprender que la santidad es el resultado de nuestra separación para Dios y la obra del Espíritu Santo en el creyente.
I. INTRODUCCIÓN (10 Minutos)
La base bíblica: Leer Hebreos 12:14. "Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor".
Definición de Santidad: No es solo "portarse bien".
En Dios: Es Su pureza y perfección absoluta.
En nosotros: Es ser separados (apartados del pecado) y dedicados (consagrados totalmente a Dios).
La Santidad es esencial: Así como el nuevo nacimiento es necesario para entrar al Reino, la santidad es el estilo de vida de los que ya están en él (Juan 3:3, 5).
II. LA BASE DE LA SANTIDAD (15 Minutos)
A. La necesidad de la separación
No hay terreno neutro: O pertenecemos a la familia de Dios o a la familia del mundo (I Juan 3:10).
La restauración de la comunión con Dios exige que nos apartemos de lo inmundo (2 Corintios 6:17).
B. El conflicto interno
Al nacer de nuevo, surge una batalla entre la carne y el espíritu. Ganar esta batalla es la clave para vivir en santidad.
La solución: El Espíritu Santo nos da poder sobre el pecado, la enfermedad y el diablo (Marcos 16:15-18).
C. Un Sacrificio Vivo
Nuestra santidad se expresa en presentar el cuerpo como un sacrificio vivo (Romanos 12:1-2). Esto no es un sentimiento, es un "culto racional", una decisión voluntaria de no conformarse a este siglo.
III. ¿CÓMO SE LOGRA Y SE MANTIENE LA SANTIDAD? (15 Minutos)
A. La obra del Espíritu Santo y la Palabra
La santidad no puede ser legislada (no son solo reglas externas). Si no está en el corazón por el Espíritu, la persona no obedecerá (Hebreos 13:17).
El Espíritu Santo escribe Sus leyes en nuestros corazones, dándonos una nueva conciencia y convicciones personales.
El rol de la Biblia: Ella declara lo que a Dios le agrada y lo que no.
B. El motor: El amor a Dios
La santidad se mantiene por el amor que le tenemos a Dios, no por miedo al castigo.
Si amamos a Dios, aborreceremos lo que Él aborrece (Salmo 97:10). El amor hace que la obediencia sea alegre y no una carga (Juan 14:23).
C. Una responsabilidad individual
Cada creyente debe "ocuparse en su salvación con temor y temblor" (Filipenses 2:12). Nadie puede ser santo por otro; es un asunto personal entre tú y Dios.
IV. APLICACIÓN
1. Evaluación de la actitud hacia el pecado:
El cristiano victorioso no practica el pecado (1 Juan 3:9). Si hay un área de tu vida que aún está atada al mundo, hoy es el día de la separación.
2. Renovación del entendimiento:
Hacer un compromiso hoy de no "conformarse a este siglo" (Romanos 12:2). Esto implica cuidar lo que vemos, oímos y hablamos durante la semana.
3. Llamado al Altar:
Invito a aquellos que sienten que su "batalla entre la carne y el espíritu" está siendo difícil.
Orar por una nueva llenura del Espíritu Santo, pues Él es quien imparte la santidad (1 Pedro 1:2).
Notas para el predicador:
Tiempo: Controla el reloj para no extenderte en la introducción. La parte III es el "corazón" del mensaje para un grupo que ya conoce la Biblia.
Énfasis: Recalca que el ministro (pastor) es solo un mensajero, no el autor de la Palabra. La responsabilidad de vivir en santidad recae sobre cada individuo al salir del templo.
Oración de Consagración
"Amado Dios y Padre Celestial, nos presentamos ante Tu presencia reconociendo que Tú eres el único Santo, Puro y Perfecto.
Te damos gracias por Tu Palabra, que hoy ha sido como un espejo para nuestra alma, recordándonos que nos has llamado a ser apartados para Ti.
Señor, hoy entendemos que la santidad no es una carga de reglas humanas, sino el fruto de Tu Espíritu morando en nosotros. Te pedimos perdón por las veces que hemos intentado caminar en nuestras propias fuerzas o que hemos permitido que las corrientes de este mundo manchen nuestra vestidura espiritual.
En este momento, decidimos —como un acto de nuestro culto racional— presentar nuestros cuerpos y nuestras vidas como un sacrificio vivo, santo y agradable a Ti. Espíritu Santo, escribe Tu ley en nuestra mente y en nuestro corazón. Danos un afecto entrañable por Tu presencia y un aburrimiento santo por aquello que te ofende. Que al salir de este lugar, no seamos solo oidores, sino hacedores de Tu verdad.
Fortalece al que se siente débil en la batalla contra la carne. Recuérdanos que en Cristo somos más que vencedores y que Tu gracia es suficiente para ayudarnos a vivir una vida que Te honre en lo privado y en lo público. Que nuestra ciudad vea en nosotros Tu luz y sepa que verdaderamente hemos nacido de nuevo.
Lo pedimos todo en el nombre sobre todo nombre, en el nombre de Jesús. Amén."
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