Del Púlpito al Corazón del Hombre 14-02/26
Hacer discípulos es la misión
Lema de reflexión: «Si un joven aprende a predicar antes de ser un ganador de almas, siempre buscará un púlpito, en lugar de un alma».
Introducción
Hacer discípulos no es el "plan B" de la Iglesia, ni un programa de oficina para rellenar el calendario. Es el latido del corazón de Dios. Hoy en Gavillas para Cristo, debemos entender que nuestro llamado no es a llenar bancas de espectadores, sino a llenar el mundo de seguidores del Nombre de Jesús.
El discipulado es la transferencia de una vida encendida por el Espíritu a otra que necesita luz.
I. El Mandato: Una Comisión que no es Opcional (Mateo 28:18-20)
El discipulado bíblico no es solo teoría; es una orden directa del Comandante en Jefe. Jesús no nos pidió que hiciéramos "miembros", sino discípulos. Esto implica un engranaje de tres movimientos:
Ir: Salir de nuestra zona de confort (el Manantial) hacia el campo blanco.
Identificar: Incorporarlos a la familia de la fe mediante el bautismo en el nombre de Jesús.
Instruir: No para que sepan más, sino para que obedezcan más. El conocimiento sin obediencia es solo orgullo religioso; el discipulado es vida transformada.
II. El Método: Estar con Él para Ser como Él.
S. Marcos 3:13-15
[13] Después subió al monte, y llamó a sí a los que él quiso; y vinieron a él.
[14] Y estableció a doce, para que estuviesen con él, y para enviarlos a predicar,
[15] y que tuviesen autoridad para sanar enfermedades y para echar fuera demonios:
Lucas 5-1,11
Muchos quieren el poder de la misión sin el proceso de la comunión. El joven que hoy desea ser una "gavilla para Cristo" debe recordar:
El llamado es relacional: Jesús llamó a los doce primero «para que estuvieran con Él». No puedes dar lo que no has recibido en la intimidad.
El precio es la renuncia: El «sígueme» de Marcos 1 exige soltar las redes del egoísmo. Negar el yo y cargar la cruz no son sugerencias, son los requisitos de ingreso a la escuela de Cristo.
III. El Peligro: El Púlpito vs. El Alma
Aquí reside la advertencia para nuestra juventud: «Si un joven aprende a predicar antes de ser un ganador de almas, siempre buscará un púlpito, en lugar de un alma».
El púlpito es un lugar de servicio, no de exhibición.
Nuestro modelo es Juan 13: Jesús, el Maestro, se quita el manto para lavar pies.
Si tu mensaje no nace de las lágrimas derramadas por un perdido en la calle, será solo "metal que resuena". El verdadero predicador primero es un pescador de hombres.
IV. La Meta: Una Multiplicación por el Espíritu (2 Timoteo 2:2)
2 Timoteo 2:1-2 RVR1960
[1] Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús. [2] Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros.
La Iglesia en Hechos no crecía por eventos, crecía por relaciones en las casas (Hechos 2:42-47).
Comunidad: El discipulado se cuece en el fuego de la comunión y la oración unánime.
Reproducción: Un discípulo maduro no es el que sabe más griego o hermenéutica, sino el que ya tiene a otro discípulo a su lado enseñándole el camino. La meta es la estatura de Cristo, y el fruto es la multiplicación: discípulos que forman discípulos.
Conclusión y Llamado
Iglesia Manantial, creyentes de Gavillas para Cristo: No busquen plataformas, busquen personas. No se preparen solo para hablar, prepárense para amar y servir. La misión es clara, el Espíritu Santo es nuestro poder y el mundo es nuestro campo.
Pregunta de altar: ¿Estás siguiendo a Jesús para que otros lo sigan a través de ti, o solo estás ocupando un lugar en el camino?
Presta tu oído cuando alguien lo necesite", señaló, visiblemente emocionado. "Presta tu hombro cuando alguien necesite tu hombro. Dale un abrazo a alguien"
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