CONSEJO DE UN LÍDER PARA SU PUEBLO ANTES DE PARTIR
Pasaje: Jos. Cap. 23:1-16.
INTRODUCCIÓN
Cuando un verdadero líder (o nuestros padres terrenales), están prontos a morir, muestran una gran preocupación por los que nos quedamos.
Ellos nos conocen bien y saben en qué podríamos fallar.
El corazón de ellos es tan grande, que nos aconsejan, para no fracasar. Por el contrario, ellos desean una vida de bienestar para sus seguidores y sus hijos.
Hoy, basados en los últimos días de Josué, vamos a ver cuáles fueron sus consejos para el pueblo que, con mucho cariño y dedicación, había liderado.
I. ESFUERCENSE POR CUMPLIR LOS MANDATOS DEL SEÑOR (v. 6).
A. Hoy nos diría, «esfuércense por cumplir la Palabra de Dios».
B. Josué invoca al pueblo a poner «mucho» esfuerzo en cumplir con este primer consejo. Y es que verdaderamente se necesita mucho esfuerzo, para cumplir la Palabra de Dios. Hay una lucha constante contra la carne, el mundo y satanás.
C. En esto, tenemos que ser muy precisos, pues podríamos apartarnos a la derecha o a la izquierda; por lo cual, debemos cumplirlo «al pie de la letra» (DHH).
D. Aplicación. Hoy, hay muchos «vientos de doctrina», como dice Pablo (Ef. 4:14). Hay muchas doctrinas que parecen «bíblicas», pero no lo son. Debemos madurar en la doctrina correcta, para no ser engañados como niños.
II. NO SE MEZCLEN CON NACIONES AJENAS (v. 7).
A. Hoy nos diría, «no se mezclen con el mundo».
B. Este consejo, no es nuevo. Anteriormente Dios se los había dado a través de Moisés (Dt. 7:1-4). Pero ellos, nunca cumplirían con este mandato/consejo. Incluso reyes como Salomón y Acab, se casaron con mujeres de otros pueblos, por eso se desviaron sus corazones, hacia la idolatría.
C. La manera antigua de mezclarse con otras naciones, era mediante matrimonios mixtos (casarse con personas que no eran del pueblo de Israel). Hoy esto puede suceder de varias maneras. El peligro fue y es, que la influencia de los que no son creyentes, nos lleve a practicar sus costumbres, a la idolatría y el apartarnos de Dios.
D. Aplicación. Recuerda siempre lo que dice Pablo: «No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?». Esto aplica a todo tipo de relaciones con el mundo, no solo el enamoramiento o matrimonio.
III. PERMANEZCAN UNIDOS A DIOS (vv. 8-11).
A. Hoy nos diría lo mismo, o lo que es igual, «permanezcan unidos a Cristo».
B. Dejar a Dios, ha sido desde siempre lo más necio que pueda hacer el ser humano. Al dejarlo a él, luchamos solos nuestras batallas, y perdemos. Nos autoexcluimos de su ayuda. Si dejamos a Dios, corremos el peligro que él nos deje a nosotros también (2 Crónicas 15:2). En el NT, Jesús dijo: «…separados de mí nada podéis hacer» (Jn. 15:5b).
C. Josué le da razones al pueblo, para seguir unidos a Dios. Lo primero, es la gratitud (v. 9); Dios había arrojado a «grandes y fuertes naciones». Segundo, para que Dos siga peleando por ellos (v. 10); solo así un varón de ellos, perseguiría a mil.
D. Aplicación. Estar unido a Dios, requiere de nuestro esfuerzo, no es fácil. Por eso, el v. 11 dice: «Hagan, pues, todo lo que está de su parte para amar al Señor su Dios» (NVI). ¿Estás haciendo todo de tu parte? El poco esfuerzo, no alcanza, tenemos que poner todo de nuestra parte. Dios quiere estar unidos a nosotros, pero nosotros también tenemos que quererlo.
IV. NO OLVIDEN DE LOS PELIGROS DE NO OIR LOS CONSEJOS (vv. 12-13, 16).
A. Ahora Josué enumera los peligros de no obedecer los consejos/mandatos para el pueblo de Israel.
B. Primer peligro (v. 13): «Dios no arrojará más a estas naciones delante de vosotros, sino que os serán por lazo [red], por tropiezo [trampa], por azote para vuestros costados y por espinas para vuestros ojos, hasta que perezcáis de esta buena tierra que Jehová vuestro Dios os ha dado». De solo escuchar, debemos temblar. Esto podría acontecernos a nosotros, sino obedecemos a Dios.
C. Segundo peligro (v. 16b): «… Entonces la ira de Jehová se encenderá contra vosotros, y pereceréis prontamente de esta buena tierra que él os ha dado». LO pero que nos puede pasar, no es la muerte, porque algún día resucitaremos al llamado de Cristo. Lo peor es, la ira de Dios. ¿Quién podría librarte?
D. Aplicación. La necedad siempre nos conduce a la desobediencia. Lamentablemente, todo lo que les advirtió Josué, sucedió. ¿Por qué? Porque no tomaron en serio, ni en cuenta, los consejos de su líder. Dios no desea nuestro fracaso, por eso envía personas para aconsejarnos, predicarnos, exhortarnos y corregirnos. No seamos como Israel. No fuimos llamados a fracasar, pero lo haremos, si no tomamos en cuenta la Palabra de Dios.
CONCLUSIÓN
Estimados hermanos, hemos oído tres consejos muy claros y también la advertencia final, si lo pasamos por alto.
El primer consejo fue, esforcémonos en cumplir la Palabra del Señor. El segundo, no nos mezclemos con el mundo. Y el tercero, estar unidos a Cristo, esto debe ser hasta la muerte.
Que todo esto quede grabado en nuestros corazones, como se graba en piedra y nadie puede borrarlo fácilmente. Recuerda, fuimos llamado para el bienestar y disfrutar de la paternidad de nuestro Dios; no fuimos llamados al fracaso, pero ocurrirá, si no prestamos oídos. El que tenga oído para oír, oiga.
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