DONDE ESTÁ TU GLORIA?

Según 2 Corintios 10:17, la "gloria" es el objeto o la fuente de nuestra jactancia, orgullo y confianza. El versículo establece un contraste directo entre gloriarse en uno mismo y gloriarse en el Señor.

Pablo enfatiza que la única fuente de verdadera gloria no son los logros humanos, las habilidades personales o la popularidad. La verdadera gloria, la que tiene valor ante Dios, proviene de reconocer que todo lo bueno en nuestra vida y ministerio es un resultado de la obra de Dios en nosotros.

En resumen, la gloria, según 2 Corintios 10:17, es aquello que nos da valor y en lo que nos jactamos. El versículo nos exhorta a que esa fuente de valor sea única y exclusivamente Dios, en lugar de cualquier logro o cualidad humana.


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¿Qué es la gloria y por qué te importa?
¿Alguna vez te has preguntado por qué te sientes tan bien cuando recibes un "me gusta" en tu foto o cuando tus amigos te elogian por algo que hiciste? Ese sentimiento de satisfacción, seguridad y valor que experimentas es a lo que la Biblia llama "gloria". Es esa cosa, persona o logro del que te sientes orgulloso y del que derivas tu identidad.

Es lo que te hace sentir completo. La verdad es que todos, absolutamente todos, buscamos esa gloria en algún lugar. Es una necesidad fundamental de nuestro corazón.

Preguntas para reflexionar:

¿En qué o en quién buscas tu valor y seguridad?

¿Qué te hace sentir realmente satisfecho y realizado?

¿Qué es lo que más temes perder? Lo que más temes perder es a menudo aquello en lo que has puesto tu gloria.

La trampa de las glorias falsas

Nuestra vida es gobernada por aquello en lo que nos gloriamos. Si tu gloria es el dinero, vivirás para conseguir más; si es tu popularidad, vivirás para complacer a los demás; si es tu inteligencia, vivirás para demostrar que eres el más listo. El problema es que estas glorias son como castillos de arena 🏰: pueden derrumbarse en cualquier momento. El dinero se pierde, la popularidad se desvanece, la salud falla. Y cuando eso pasa, tu paz, tu gozo y tu identidad se van con ellas.

Pasajes para explorar:

Jeremías 9:23-24: "¿Qué dice Dios acerca de las glorias humanas como la sabiduría, la fuerza o la riqueza?"

Filipenses 3:4-8: "¿Qué cosas que antes consideraba importantes, Pablo ahora considera basura?"

Lucas 12:16-21: "¿Cuál fue el error del hombre rico en esta historia?"

El lugar correcto para tu gloria
La Biblia nos ofrece una solución: gloriarnos en el Señor. Gloriarse en el Señor significa encontrar tu valor, tu seguridad y tu satisfacción en quién es Dios y en lo que Él ha hecho por ti. Significa entender que tu identidad no está en tus logros o en la opinión de otros, sino en el amor incondicional de Dios revelado en Jesucristo. Él es el único fundamento que no se tambalea.

¡Elige tu fundamento! 🔥
Ahora que sabes en qué consiste la gloria, es momento de hacer un examen honesto de tu corazón. ¿Dónde has estado poniendo la tuya? ¿En tus estudios, en tu carrera, en tus redes sociales, en tu apariencia o en tus relaciones? O, ¿estás buscando tu gloria en el único lugar seguro: Jesucristo?

Llamado a la acción: Dedica un tiempo hoy a orar y pedirle a Dios que te muestre si has puesto tu gloria en algo o alguien más. Pídele que te ayude a poner a Jesús en el centro de tu vida, como el único fundamento de tu paz, esperanza e identidad. Y luego, vive de tal manera que tus acciones, palabras y decisiones le den la gloria a Él, no a ti mismo.


El que se gloría, que se gloríe en el Señor (2 Co 10:17).

El verbo gloriarse hace referencia al sentido de valor que derivamos de algo; al bienestar y la satisfacción que experimentamos en algún bien; a la seguridad que eso nos provee; a la sensación de paz, esperanza e identidad que obtenemos de ello. Este algo también puede ser alguien: una persona o una relación se pueden constituir en el objeto y fundamento de nuestra gloria.

En la Escritura, la idea de gloriarse también se expresa como jactarse, gozarse, confiar, exaltar o alabar. Nos jactamos en aquello que nos da un sentido de importancia; nos exaltamos en lo que nos produce seguridad; alabamos aquello que nos hace bien; nos sentimos realizados y nos mostramos satisfechos en eso que hemos hecho la fuente de nuestra esperanza, paz e identidad.

Así, podemos ver que aquello en lo que nos gloriamos también es aquello que amamos, apreciamos y protegemos. En consecuencia, nuestra gloria dirige nuestras vidas, decisiones y estados de ánimo. Aquello en lo que nos gloriamos es lo que impulsa, motiva y sostiene nuestra vida. Todos, sin excepción, somos impulsados, motivados y sostenidos por algo. Ese algo es nuestra gloria.

Por lo tanto, es apropiado decir que todos los seres humanos nos gloriamos. Se gloría el pobre y el rico, el niño y el adulto, el hombre y la mujer, el educado y el analfabeto, el blanco y el negro. Todos derivamos nuestro valor de algo o alguien. Todos experimentamos satisfacción en algo. Todos tenemos algo que nos provee ese sentido de paz y esperanza.

La necesidad y búsqueda de una gloria es una realidad intrínseca del corazón. Somos criaturas con una profunda capacidad y necesidad de buscar valor, seguridad y satisfacción. Gloriarse es un acto inevitablemente humano y no como una cuestión marginal, sino como un asunto central de nuestra experiencia.

Queda claro que esto se trata de una realidad inmensa y urgente de abordar, por lo que la Biblia tiene mucho que decir al respecto. Los profetas, salmistas y apóstoles escribieron sobre este acto de gloriarse, dando evidencia de que no se trata de un tema periférico en nuestras vidas. De hecho, este acto se encuentra en el centro mismo de nuestra salvación, adoración y experiencia con Dios.

Así que el tema es importante por dos razones. En primer lugar, porque aquello en lo que nos gloriamos gobernará nuestras vidas. Ese algo o alguien se constituye en el centro de nuestra existencia. En segundo lugar, porque todo aquello en lo que ponemos nuestra esperanza y seguridad, recibe gloria de nuestra parte. Alabamos y exaltamos aquello que nos produce mayor deleite, aquello que es la fuente de nuestra satisfacción, gozo y valor. Glorificamos lo que es nuestra gloria. Por eso la pregunta «¿dónde está tu gloria?» es de suprema importancia para toda persona.

Mi oración es que este escrito breve y meditativo sirva para ayudarnos a identificar en qué nos estamos gloriando. Quiero invitarte a considerar varios pasajes bíblicos que traen luz sobre este tema y que servirán para examinar y exponer tu corazón. Son pasajes que confrontan las diferentes realidades en las que nuestro corazón está tentado a buscar su gloria. Estoy seguro de que, de esta manera, la Palabra de Dios guiará tu vida en la dirección correcta.

Sobre todo, mi deseo es que descansemos en el verdadero, único y suficiente fundamento que la Biblia ofrece para nuestra gloria: Jesucristo.

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