VEN Y SÍGUEME 14-06-25

Ven y Sígueme: Una Invitación a la Vida Verdadera
Texto Base: "Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme. Oyendo el joven esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones." – Mateo 19:21-22 (RVR1960)

Introducción

En un mundo que constantemente nos dice qué poseer, qué lograr y qué aparentar para encontrar la felicidad, Jesús nos presenta una invitación radicalmente diferente. No es una propuesta de acumulación, sino de entrega. No es una llamada a la autosuficiencia, sino a la dependencia. Así como en Mateo 11:28 Él nos llama al descanso, aquí, en Mateo 19, nos invita a un propósito transformador que solo se encuentra al seguirlo a Él.

Hoy, estudiaremos este poderoso encuentro entre Jesús y un joven rico. Desglosaremos cada parte de esta conversación para entender el profundo significado de la invitación divina: "Ven y sígueme." Permítamos que esta verdad desafíe nuestros corazones y nos impulse a una vida de verdadero discipulado.

I. "Si quieres ser perfecto" → La Aspiración Humana
Jesús comienza su respuesta al joven con una frase clave: "Si quieres ser perfecto". El joven había preguntado qué bien haría para tener la vida eterna. Esta búsqueda de la perfección, de hacer "lo correcto" para agradar a Dios, es una aspiración profundamente arraigada en el corazón humano. Nos esforzamos por cumplir normas, por acumular méritos, por sentirnos "suficientes".

Sin embargo, la perfección que Jesús ofrece no es la que el mundo o la religión humana pueden dar. No se trata de una lista de logros, sino de una transformación de vida. Es el anhelo de un alma que busca la plenitud, la verdad absoluta, el significado trascendente. Jesús no desestima el deseo del joven, sino que lo eleva a un nivel más profundo.

II. "Anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres" → El Desafío a la Carga
Aquí viene el punto de inflexión, el "yugo" particular que Jesús presenta a este joven. A diferencia de la invitación a los "trabajados y cargados" que buscan descanso, a este joven se le pide despojarse de su carga más pesada: sus posesiones materiales. Jesús identifica el ídolo que oprime su corazón y le impide seguirlo plenamente.

Esto no es una regla universal para todos, pero es una revelación personal del mayor obstáculo que tenía este joven para alcanzar la verdadera vida. Las posesiones no eran malas en sí mismas, pero para él, representaban una atadura, una fuente de seguridad que competía con Dios. Las cosas que "tenemos" a menudo nos terminan "teniendo" a nosotros, creando una carga invisible que nos impide avanzar. Jesús invita a la liberación de esas ataduras.

III. "Y tendrás tesoro en el cielo" → La Promesa de la Verdadera Riqueza
El Señor no pide al joven que sacrifique sin una recompensa. La promesa es clara y gloriosa: "tendrás tesoro en el cielo". Esto contrasta drásticamente con la tristeza del joven que solo veía la pérdida de su tesoro terrenal. Jesús ofrece una riqueza que no se devalúa, que no se corroe y que no puede ser robada.

Este "tesoro en el cielo" es la vida eterna en su plenitud, la comunión con Dios, la verdadera seguridad y el propósito eterno. Es un intercambio incomparable: lo temporal por lo eterno, lo material por lo espiritual. Así como en Mateo 11 Él ofrece descanso para el alma, aquí Él ofrece valor eterno para una vida que trasciende lo mundano. Es una invitación a invertir en lo que realmente importa.

IV. "Y ven y sígueme" → La Invitación Directa y Radical
Después de señalar el obstáculo y ofrecer la recompensa, Jesús emite la invitación central: "Ven y sígueme." Similar a "Venid a mí", esta es una llamada personal, directa e ineludible. No es solo un cambio de actitud o una adhesión a un credo; es un llamado a un cambio de dirección de vida.

Esta es una invitación al encuentro personal con el Salvador. 

Es como si Jesús nos estuviera mirando directamente a los ojos hoy y nos dijera: “Ven, , con tu carga. Ven, tú, con tu ansiedad.

Seguir  a Jesús no es solo una experiencia momentánea; es el inicio de una nueva vida como discípulo.

Aprender de Cristo es caminar tras sus pasos, observar su ejemplo, imitar su carácter, dejarse enseñar por su Palabra. Él no solo es nuestro Salvador, también es nuestro Maestro

Y su enseñanza no es teórica. Él enseña con el ejemplo, con compasión, con gracia. Él quiere que seamos como Él. Este llamado al discipulado no es opcional. Es el camino a una vida plena. Solo al aprender de Jesús, hallamos el verdadero descanso.
Seguir a Jesús implica un compromiso total. Significa hacer de Él el centro, el líder, el Señor de nuestras vidas. Es poner nuestros pasos en los suyos, imitar su ejemplo, adoptar sus valores y vivir según sus enseñanzas. 

Es la esencia del discipulado: una relación viva donde Jesús es el guía y nosotros somos los seguidores dispuestos. Esta invitación no es pasiva; requiere acción y decisión.

V. "Oyendo el joven esta palabra, se fue triste" → El Costo del Apego
La reacción del joven es desgarradora: "se fue triste". Esta tristeza no es por una comprensión profunda del evangelio o un arrepentimiento genuino, sino por el dolor de la pérdida inminente. Él valoraba más sus posesiones que la invitación de Jesús. Su gran riqueza se convirtió en su gran barrera.

Esta es la advertencia de este pasaje. A veces, las cosas que más apreciamos son las que nos impiden seguir a Cristo plenamente. El apego a lo material, al estatus, al control, o incluso a una visión particular de nuestra propia vida, puede ahogar la voz de Jesús. La tristeza del joven es un recordatorio de que la verdadera libertad a menudo viene de soltar aquello que nos ata.

VI. "Porque tenía muchas posesiones" → El Obstáculo Revelado
El versículo culmina explicando la razón de su tristeza: "porque tenía muchas posesiones". Es un recordatorio de que los ídolos en nuestras vidas, sean cuales sean, pueden ser una barrera para la vida plena en Cristo. Jesús no condena la riqueza, sino el amor a la riqueza.

Este joven, a pesar de sus buenas intenciones y su aparente cumplimiento de la ley, no estaba dispuesto a entregar lo que más valoraba. Su corazón no era totalmente de Dios. 

Este es un llamado a la introspección: ¿Qué "muchas posesiones" nos impiden seguir a Jesús sin reservas?
 ¿Qué estamos aferrando que nos impide experimentar el verdadero tesoro en el cielo?

Desafío Final: Jóvenes y Oyentes, ¡Ven y Sígueme!

Queridos jóvenes que me escuchan hoy, y a todos los que anhelan una vida con propósito:

Sé que el mundo les ofrece muchas cosas. Les promete felicidad en la fama, en el dinero, en el éxito académico o profesional, en las redes sociales, en las experiencias pasajeras. 
Pero les pregunto: ¿Están esas cosas llenando realmente el vacío de sus almas? ¿Les están dando el verdadero descanso y propósito que anhelan?

Jesús, el mismo que invitó a los cansados a encontrar descanso, hoy les dice a ustedes: "Ven y sígueme." No les está pidiendo que vendan todo lo que tienen literalmente (a menos que Él les muestre que eso es lo que les impide seguirle).

 Él les está pidiendo que examinen su corazón:

¿Hay algo a lo que te aferras más que a Jesús?
¿Estás dispuesto a soltar el control y permitirle guiar tu camino?

Estás listo para intercambiar lo temporal por lo eterno, lo superficial por lo significativo?
El llamado de Jesús no es una imposición de cargas pesadas como la religión del mundo, sino una invitación a una vida ligera porque Él camina contigo, y su carga, su yugo, es fácil y ligera. Seguir a Jesús no es perder, es ganar. Es hallar el tesoro más grande, el propósito más profundo y el descanso más verdadero para tu alma.

No te vayas triste como el joven rico, aferrado a lo que te pesa. Abre tu corazón, entrega tus "muchas posesiones" (sean estas materiales, emocionales, o de control), y di sí a la invitación de Jesús. 

Hoy es el día para responder a su llamado radical: "Ven y sígueme." Tu vida nunca será la misma.

Oremos:

Señor Jesús, gracias por tu invitación directa y transformadora. Reconocemos que a menudo nos aferramos a cosas que nos impiden seguirte plenamente. Ayúdanos a identificar esas "posesiones" en nuestras vidas que nos atan. Danos la valentía para soltarlas y la fe para confiar en que contigo encontraremos el verdadero tesoro. Hoy, una vez más, respondemos: "Ven y te seguimos, Señor. Guíanos en cada paso de nuestras vidas." Amén.

Comentarios

Entradas populares de este blog

TIPOS DE SERMONES

Reseña Histórica de la Iglesia Pentecostal Unida de Colombia (IPUC)

Bosquejo Temático: El Fruto del Espíritu Santo