LAS CONSECUENCIAS OÍR YNO OÍR A DIOS 29-07-2025



Pasaje: Salmos 81:11-16

INTRODUCCIÓN
Hace muchos años, hubo un joven que caminaba de espaldas a la dirección de un tren, con los audífonos a alto volumen. El tren tocaba frenéticamente su bocina, pero el joven no oyó. Tristemente, terminó arrollado y murió. Si tan solamente hubiera oído, si tan solamente se hubiera sacado los audífonos, estaría aun vivo, pero no lo está.
Oír oportunamente, nos evita de muchos males y trae bendiciones a nuestras vidas. Mucho más, si oímos y obedecemos a Dios. Basados en el pasaje de hoy, veamos qué hacer para evitarlo.

LAS CONSECUENCIAS DE NO OIR A DIOS (vv. 11-12)

A. No querer oír a Dios, equivale a NI quererlo a él. Por eso dice el salmista: «Pero mi pueblo no oyó mi voz, e Israel no me quiso a mí» (v.11). Cuando uno ama a alguien, le presta atención. Cuando uno menosprecia a alguien, le deja con la palabra en la boca y le da la espalda.
B. Esto, no solo es una afrenta terrible contra Dios, sino que trae consecuencias negativas a nuestra vida. Dice el v.12a, así: «Los dejé, por tanto, a la dureza de su corazón». La NVI, lo traduce así: «Por eso los abandoné a la terquedad de su corazón» Cuando no queremos oír a Dios, él deja que sigamos en la terquedad de nuestro camino. Esto, no es algo bueno, es terrible. Sin el consejo y la dirección de Dios, estamos ciegos y caeremos en hoyos profundos de dónde nos costará salir o saldremos muy dañados. 
C. Dios le dijo a su pueblo, mediante Jeremías (25:7): «Pero no me habéis oído, dice Jehová, para provocarme a ira con la obra de vuestras manos para mal vuestro». La NVI, traduce la última parte del versículo, así: «…me irritaron con la obra de sus manos para su propia desgracia.» 
D. El v.12b, sigue diciendo: «Caminaron en sus propios consejos». Si no queremos ser guiados por el consejo de Dios, terminaremos caminando en nuestros propios consejos. Una vez más, esto es terrible, porque llega a ser nuestra propia desgracia. Quien hace tal cosa, es comparado a un necio; y el necio no escucha el consejo de su Padre (Prov. 15:5a) 
E. Aplicación. La Palabra nos dice este día: «…Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación» (Heb. 3:15). Queridos hermanos, seamos siempre sensibles a la voz de Dios. No seamos necios, no seamos desobedientes, no lo provoquemos a ira. Habrá consecuencias terribles. Los vv.18-19, de este pasaje, terminan diciendo: «¿Y a quiénes juró que no entrarían en su reposo, sino a aquellos que desobedecieron? Y vemos que no pudieron entrar a causa de incredulidad.» Dios quiere darte reposo y quiere darte una tierra de bendición, pero la desobediencia, nunca lo hará posible.

LAS CONSECUENCIAS DE OIR A DIOS (vv. 13-16)

Así como hay consecuencias negativas, por no oír a Dios, también hay consecuencias positivas, por oírle a él. Dios desea ser escuchado, no porque lo necesite, sino por nuestro propio bien. Por eso sus palabras tan sentidas: «¡Oh, si me hubiera oído mi pueblo, si en mis caminos hubiera andado Israel!» (v.13).
Es la voz de un Padre, que sabe que su consejo hubiese traído muchas bendiciones a sus hijos. «Oh si me hubiera oído mi pueblo» (RV60); «¡Ay, pueblo mío! ¡Si me hubieras escuchado!» (RVC).
  La primera consecuencia, es seguridad y victoria sobre nuestros enemigos: «En un momento habría yo derribado a sus enemigos, y vuelto mi mano contra sus adversarios» (v.14). No te frustres de luchar contra aquellas cosas que te traen dolor, Dios los puede derrotar, «en un momento», si tan solo le oyes y le obedeces.
La segunda consecuencia, según lo vemos con mayor claridad, en la DHH, es victoria sobre los enemigos de Dios: «Los que odian al Señor caerían aterrados, y su condenación quedaría sellada.» (v.15) Oír a Dios, hace que los enemigos de Dios, sean derrotados.  
La última consecuencia es sustento material para nuestra vida: «Les sustentaría Dios con lo mejor del trigo, y con miel de la peña les saciaría» Dios recompensa y sostiene, a los que oyen su voz y le obedecen. Si nada te falta, si el dinero siempre llega milagrosamente, es porque Dios está en medio de todo. Él te dará «lo mejor del trigo»
Aplicación. ¿Quieres estas bendiciones? ¿Quieres victoria sobre tus enemigos? ¿Quieres que los enemigos de Dios sean derrotados? ¿Quieres lo mejor del trigo? Hay una manera de obtenerlo, oye la voz de Dios y sigue su consejo.

CONCLUSIÓN

Quiero terminar con el pasaje de Hebreos 3:15, que citamos anteriormente: «…Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación» y el de Salmos 81:13, «Oh si me hubiera oído mi pueblo» 
Es nuestra decisión que las consecuencias sean positivas o negativas. Decide oír a Dios y sus consejos siempre, y todo estará bien. 

AMÉN



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