LA OFRENDA DE CAIN Y ABEL
Génesis 4
El texto dice:
"Pasado un tiempo, Caín presentó al Señor una ofrenda del fruto de la tierra."
"Abel, por su parte, también presentó al Señor lo mejor de sus primicias y de la grasa de sus ovejas."
No se menciona a ningún otro ser humano presente o recibiendo la ofrenda en ese pasaje.
En el relato de Génesis 4:1-4 sobre Caín y Abel, el propósito de sus ofrendas era principalmente:
Adoración y Reconocimiento de Dios como Proveedor: En un mundo recién creado y después de la caída, tanto Caín como Abel eran conscientes de la existencia de Dios y de su papel como el Creador y Sustentador. Las ofrendas eran una forma de rendir culto, honrar a Dios y reconocer que todo lo que tenían (ya sea el fruto de la tierra o los animales) provenía de Él. Era un acto de gratitud por la provisión divina.
Búsqueda del Favor y la Aprobación de Dios: Al presentar sus ofrendas, buscaban la aceptación y el agrado de Dios. Era una manera de acercarse a Él y establecer o mantener una relación.
Expresión de Fe y Condición del Corazón: Aunque el texto de Génesis 4 no lo dice explícitamente, Hebreos 11:4 (en el Nuevo Testamento) aclara por qué la ofrenda de Abel fue aceptada y la de Caín no: "Por la fe Abel ofreció a Dios un sacrificio más excelente que Caín; por lo cual alcanzó testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas; y muerto, aún habla por ella."
Abel: Su ofrenda (los primogénitos de su rebaño y lo más gordo) fue una expresión de fe genuina y de un corazón dispuesto a dar lo mejor y lo primero a Dios. Esto implicaba obediencia y una actitud de reverencia. Para muchos teólogos, también puede prefigurar la necesidad de un sacrificio de sangre para la expiación del pecado, algo que Dios ya había demostrado con las pieles de animales que les dio a Adán y Eva (Génesis 3:21).
Caín: Aunque trajo una ofrenda, su motivación y la condición de su corazón no eran las correctas. Su ofrenda del "fruto de la tierra" pudo haber sido un acto de mero cumplimiento, o no lo mejor, o carente de la fe y la actitud sumisa que Dios esperaba. La Biblia indica que "sus obras eran malas" (1 Juan 3:12), lo que se reflejaba en su ofrenda.
En resumen, el propósito de las ofrendas de Caín y Abel era un acto de adoración, reconocimiento y búsqueda del favor divino, y la clave de su aceptación residía no solo en el tipo de ofrenda, sino fundamentalmente en la fe y la actitud del corazón del dador.
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