ECLESIASTES 11-9,10/12-1,7
Explicación:
Imagina que tienes una cantidad limitada de energía y tiempo. Eclesiastés te dice: "¡Hey, eres joven! ¡Tienes energía, sueños, ganas de comerte el mundo! ¡Aprovecha cada día!" Es como si te dijera: "Sal, diviértete, explora, sigue tus pasiones, mira lo que te gusta".
Pero, ¡ojo! Inmediatamente te pone una advertencia: "Pero recuerda que por todo lo que hagas, un día tendrás que rendir cuentas a Dios". Es como si tu abuelo te dijera: "Diviértete, pero no olvides tus responsabilidades. No hagas algo de lo que te vayas a arrepentir después, porque todo tiene consecuencias".
También te dice que evites las cosas que te hacen enojar o las malas decisiones. ¿Por qué? Porque la juventud y la adolescencia pasan muy rápido. Son como una flor hermosa que florece y luego se marchita. Si pasas tu juventud enojado, haciendo cosas malas o perdiendo el tiempo, cuando mires atrás, sentirás que la desperdiciaste.
Aplicación para tu vida:
Disfruta el ahora: La vida joven es para reír, aprender, hacer amigos, soñar, intentar cosas nuevas. ¡No te la pases aburrido o preocupado por el futuro lejano!
Sé consciente de tus decisiones: Cada acción tiene una consecuencia. ¿Lo que haces hoy te acerca o te aleja de la persona que quieres ser? ¿Orgullecería a Dios?
Evita lo que te daña: El enojo, los vicios, las malas compañías, las decisiones impulsivas... todo eso te roba la paz y el tiempo valioso de tu juventud.
La juventud pasa rápido: No la desperdicies. Es el momento ideal para sembrar las bases de tu futuro, tanto en lo terrenal como en lo espiritual.
Eclesiastés 12:1-7: ¡Acuérdate de tu Creador antes de que sea tarde!
Este pasaje es una descripción poética y un poco triste del envejecimiento y el final de la vida. Eclesiastés te dice: "Acuérdate de Dios AHORA, mientras eres joven y fuerte". ¿Por qué? Porque vendrá un tiempo en tu vida donde tu cuerpo ya no será el mismo:
Los "días malos": Son los años de la vejez, cuando tu cuerpo se cansa y ya no puedes hacer lo mismo que antes.
"Oscurezca el sol, la luz, la luna y las estrellas": Tu vista se debilita.
"Los guardias de la casa temblarán": Tus brazos y manos, que te protegían y servían, ahora tiemblan.
Se encorvarán los hombres fuertes": Tu postura se joroba, tu espalda duele.
"Cesarán las muelas": Perderás tus dientes, te costará comer.
"Se oscurecerán los que miran por las ventanas": Tu visión se nublará.
"Las puertas de la calle se cerrarán, por lo bajo del ruido del molino": Tus oídos ya no escucharán tan bien, te costará participar en las conversaciones.
"Se levantará a la voz del ave": Te despertarás temprano, no porque quieras, sino porque ya no puedes dormir bien.
"Florecerá el almendro": Tu cabello se volverá blanco como la flor del almendro.
"La langosta será una carga": Cosas insignificantes te pesarán, te sentirás débil.
"Se perderá el apetito": Ya no disfrutarás de la comida como antes.
Y finalmente, la muerte: Se rompe todo el sistema del cuerpo ("cadena de plata", "cuenco de oro", "cántaro", "rueda"), y tu cuerpo vuelve al polvo, pero tu espíritu vuelve a Dios, que te lo dio.
Aplicación para tu vida y cómo aprovechar tu juventud, salud y oportunidad para buscar y servir a Dios:
El mensaje principal es una urgencia: No esperes a estar viejo o enfermo para buscar a Dios.
Juventud y Energía: Tienes la energía para estudiar Su Palabra, para servir en tu comunidad, para participar en actividades de la iglesia, para evangelizar a tus amigos, para superar obstáculos y tentaciones. ¡Es mucho más difícil hacerlo cuando tu cuerpo está débil y tu mente no es tan ágil!
Salud: Tienes la vitalidad para ir a misiones, para ayudar a los demás físicamente, para levantarte temprano a orar. ¡Usa esa salud para honrar a Dios!
Oportunidad: Tienes toda una vida por delante para construir una relación sólida con Dios. Si lo buscas ahora, Él te guiará en tus estudios, en tu carrera, en tus relaciones. Imagina la ventaja de tener a Dios como tu guía desde temprano.
Evitar arrepentimientos: No quieres llegar a la vejez y darte cuenta de que desperdiciaste el tiempo más valioso para construir una vida con propósito y significado junto a Dios.
En resumen, Eclesiastés te dice:
Disfruta tu juventud con alegría y propósito.
Sé responsable con tus decisiones, sabiendo que Dios ve todo.
No te dejes llevar por lo malo, porque la juventud es fugaz.
Y lo más importante: ¡Acuérdate de Dios AHORA! No lo dejes para mañana, no lo dejes para cuando seas viejo. Usa tu energía, tu salud y tus oportunidades para conocerlo, amarlo y servirle. Así, cuando lleguen los "días malos", tendrás una fe firme y la seguridad de que tu espíritu volverá a Dios.
¡Es un llamado a vivir tu juventud con consciencia, propósito y una relación fuerte con tu Creador!
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