YO Y EL PADRE UNO SOMOS

Propósito: Que El Creyente Tenga Bien Claro, La Relación Padre - Hijo. Juan 10-30,33

 PREGUNTA INTRODUCTORIA

 Explica la forma en que Dios está en su Hijo. ¿Está el Padre en el Hijo, o el Hijo está en el Padre?

 ▪ ¿Por qué fue necesario que hubiera esa relación Padre e Hijo? 

 ▪Juan 14:7-14, Colosenses 2:9 y Filipenses 2:5-11

  Desarrollo
Al estudiar la palabra Jesucristo entendemos esta relación de la siguiente manera: Jesús hace referencia a la parte Divina. 

 ▪ Cristo hace referencia a la parte humana. 

 ▪ Hebreos 2:14 lo explica de la siguiente manera: Romanos 9-5, 1 Juan 5-20, 2 Corintios 5:19 Estos pasajes nos aclaran el misterio del Padre y del Hijo Para ahondar en el tema que nos atañe hoy, acerca de las palabras de Jesús, cuando dijo Yo y el Padre Uno somos descritas en Juan 10:30, es menester que iniciemos hablando del Padre.

 Según el Diccionario de palabras griegas por el Dr. Vine, la palabra Padre en su forma original, traducido del griego-Páter -Significaba “Alimentador, Nutridor, o Protector”

 El uso del término Padre tiene muchas raíces. Abraham era padre de una nación:

 Los Judíos lo estimaban como su padre espiritual y como su progenitor. Un maestro en la Iglesia era llamado padre (1 Corintios 4:15). 

 El uso de esta palabra según el Dr. Vine es muy amplio. Generalmente en su forma más pura denota la dirección y la protección paternal. 

Nuestro Señor Jesucristo en todo el sentido de esta palabra es El Padre espiritual de esta Iglesia, pero también es el Padre Eterno en toda su esencia, eso quiere decir que son inseparables, es una fusión de lo Divino y lo humano. 

 Jesucristo es el Padre 

Sabemos que es una verdad indiscutible y vamos a necesitar la sinceridad de Felipe, para recibir esta revelación cuando el ingenuamente le pregunta a Jesús al Padre y nos basta registrado en Juan 14:8. 

 Sucedió en el comienzo de una gran enseñanza de Jesús preparatoria y explicativa, de su sacrificio, pues comenzó diciéndoles: 

 "No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis. Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino. 

 Le dijo Tomás: Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino? Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto. " (Juan 14-1-7). 

 Recordemos que en un diálogo anterior les había dicho Yo y el Padre Uno Somos.

 Fue en ese instante cuando Felipe que seguía el diálogo con gran atención pregunta, tratando de acertar en su intervención y manifiesta entonces fruto de su falta de revelación, pero con sinceridad plena, que no conocía al Padre, aunque Jesús así lo afirmaba Felipe le dijo: Muéstranos al Padre y nos basta.

 Y como estamos observando no hay un padre con un hijo separado, sino que, el Padre y el Hijo son uno solo y el mismo Jesús le dijo con gran ternura y deseo que el aprendiera. "¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros y no me has conocido Felipe?

 El que me ha visto a mí ha visto al Padre ¿Cómo dices tú muéstranos el Padre?" 

Son dos respuestas con preguntas con sentido de reproche las que el Señor le hace a Felipe, pero en su bondad le muestra esta verdad con otros argumentos, además de su declaración. "¿No crees que yo soy el Padre y el Padre en mí?

 Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el padre que mora en mí el hace las obras. 

" Las palabras y las obras 

  Las palabras Las grandes enseñanzas con autoridad Divina que establecen las bases de su Reino, las personas notaban que Jesús lo decía, no con simple actitud de enviado o a nombre de otro, o como los profetas que siempre encabezaban su mensaje diciendo: así dice el Señor, o me dijo el Señor o por tanto, o palabra de Jehová, no, Jesús era Dios hablando directamente al pueblo, Jesús hablaba como quien tiene autoridad.

 Cambiando lo dicho anteriormente, como cuando decía: Oíste que fue dicho y yo os digo. 

 El escritor a los hebreos nos narra esa función y compara los profetas con Cristo, resaltando la abismal diferencia entre unos y otros así: 

 “Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo; el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas” (Hebreos 1-1- 3)

 El poder de su Palabra no es comparable con nadie, porque los enviados normales de Dios sanaban enfermos, resucitaban muertos, Y hacían milagros, en el nombre de Dios, o como repuesta a una oración de fe.

  Pero Jesús no, Él solo decía y se hacía: 

Se limpió, y el leproso fue limpio, Levántate toma tu lecho y anda y se levantó y anduvo. Lázaro ven fuera y el muerto se levantó Sal fuera les decía a los demonios y salían dejando libre al poseído. 

  Las Obras
Pues son incontables, los escritores sagrados que terminaron por perder la lista, solo terminaron diciendo. 
Y cuando llegó la noche, le trajeron muchos endemoniados, y con la palabra echó fuera los demonios, y sanó a todos los enfermos Lo mismo le pasó a Juan cuando dijo: 

"Y hay también otras muchas cosas que hizo Jesús, las cuales si se escribieran una por una, pienso que ni aun en el mundo cabrían los libros que se habrían de escribir", son obras que demuestran que Dios moraba y actuaba en Jesús y en su plenitud. 

 Jesús termina su explicación exhaustiva a Felipe añadiendo, “Una orden, una súplica, y una promesa para los que le creemos. Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras. 
 De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aún mayores hará, porque yo voy al Padre. Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré” (Juan 14-11-14). 

 Continuando con el tema, es necesario ahondar en la explicación del Nombre de Jesucristo, para entender la unión de la Divinidad con la humanidad. 

Los siguientes textos explican esta relación Padre e Hijo: 
 “Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad” (2 Corintios 3:17). 

 ▪“Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy” (Juan 8:58) “que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación” (2 Corintios 5 19). 

 “de quienes son los patriarcas, y de los cuales, según la carne, vino Cristo, el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos. Amén” (Romanos 9:5). 

 “Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad” (Colosenses 2:9). 

 “Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo” (Hebreos 2:14).
 el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.

 Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre” (Filipenses 2:6-11).

 Marcos 4:35-41

 Explicación panorámica de los textos “Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad” (Colosenses 2:9)

 Lo que se conoce como la kenosis o vaciamiento de Dios. Filipenses 2:6-7 dice: 

"Quien siendo en forma de Dios, no considero ello como algo a que aferrarse, sino que vaciándose (ekenosen) así mismo, tomo forma de siervo. 

 " Aquí se entiende el vaciarse como despojarse así mismo a forma de siervo hecho semejante a los hombres. 

 “Jesús dijo: Creedme que yo soy en el Padre y el Padre en mí No dijo yo soy con el Padre y el Padre conmigo, No. “Yo y el Padre una cosa somos” (Juan 10:30). 

 Dentro del velo de carne que se le llama hijo, está el Padre Eterno, porque Jesús es el Padre Eterno, eso quiere decir que son inseparables, es una fusión inseparable de lo Divino y lo humano, por eso Jesús dijo: “Yo estoy en mi Padre y mi Padre en mi” (Juan 14:10).

 “Que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo” (Corintios 5:19). 

Jesús le había dicho a Tomas y a los demás discípulos, “Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto” (Juan 14:7) 

 "Y después de estas palabas es cuando Felipe le dijo: Señor muéstranos al Padre y nos basta a lo cual le dijo ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros y no me has conocido Felipe? El que me ha visto a mí ha visto al padre, ¿Cómo pues dices tú: ¿Muéstranos al Padre?" 

Tomás comprendió este misterio de tal manera que cuando Jesús resucitó, él le dijo a Jesús, Señor mío; palabras que un verdadero judío sino estaba convencido no las diría. “¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí?

 Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras” (Juan 14:10).

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