SERIE: VIDA CRISTIANA 8
5.EN RELACION CON LA IGLESIA
5.1
.EL CULTO
5.1.1.Definición.
Reverente y amoroso homenaje que el hombre tributa a Dios. Conjunto de actos con que el hombre tributa este homenaje.
Romanos 12:1
5.1.2.Antecedentes. En el Antiguo Testamento ( Después de la ley: Hebreos 9:1 al 6) el culto de Israel era terrenal y natural, se practicaba en un lugar determinado geográficamente; y en un magnífico templo, este servicio era planeado hasta el más mínimo detalle; el hombre debía vestirse con primorosos vestidos y acompañarse con maravillosa música para ofrecer a Dios lo más elevado y mejor de la tierra. Dios mismo lo había instituido así, pués el hombre por sí mismo no tenía libertad para entrar a la presencia de su Dios.
Antes de la ley: el culto era ofrecido individual y circunstancialmente.
Génesis 8:20;12:8;13:4;10:18.
En el Nuevo testamento ( hasta hoy) en tono exhortativo, expone el apóstol en Romanos 12:1 un programa de vida espiritual, acerca de cómo debemos portarnos y presentarnos de una manera individual con Dios.
En el exterior pide un total inmolación de la vida y los sentidos; y en lo interior, renovación por el Espíritu total, esto según él, lo que corresponde a una consagración de cuerpo y alma al servicio a Dios.
Hebreos 10:19,20 nos habla como aun pueblo que tiene acceso, libre entrada a la misma presencia de Dios, el verso 22 nos muestra que este acercamiento personal debe ir precedido de características especiales.
En el Nuevo Testamento presenta para nosotros una de las experiencias más gratas para el creyente de hoy: la capacidad de adorar al Dios vivo. Juan 4.
La primitiva sencillez de aquellas modestas asambleas, fue desapareciendo paulatinamente ante el creciente desarrollo de las formas externas y la preponderancia tangible del ritulismo.
En la época apostólica no había ni altares, ni templos, ni imágenes; pero a medida que penetraban y triunfan en la iglesia las ideas sacerdotales, desaparece aquella antigua sencillez.
La comida en común con la cual los cristianos conmemoraban juntos el amor del Salvador se convirtió en sacrificio, la mesa alrededor de la cual se sentaban se transformó en altar; la misma congragación que debía formar un solo cuerpo y una sola alma se dividió en clero; laícos o legos.
A medida que desaparecía la libertad de profetizar; los dones espirituales concedidos a la congregación, fueron propiedad exclusiva de algunos ministros, que se convirtieron en sacerdotes, al mismo tiempo desaparecían las sencillas manifestaciones o bendiciones, dictadas por el Espíritu Santo, que tenían la virtud de romper corazones endurecidos y restauraban el corazón quebrantado, y fueron remplazadas por elocuentes y sabios discursos, que algunas veces arrancaban aplausos como en las representaciones teatrales.
Finalmente la modesta habitación donde se reunían, se cambio por la pompa de los majestuosos edificios, conteniendo muchos vasos de oro y plata, a tal punto que la mesa donde se colocaban los panes, y el vino de la cena, la llegaron a llamar el santo de los santos (El Santísimo)
5.1.3.Conclusión.
Quedó claro pues, que cuando hablamos del culto al Señor, no estamos hablando de un ritual que puedan artficiosamente preparar para El, sino que debe ser la ofrenda voluntaria que encierre en sí, el más alto grado de entrega, adoración y exaltación a nuestro Dios.
Ninguna circunstancia externa debe llevarnos a catalogar de bueno o malo un culto, pues el culto en cada cristiano será la consecuencia de lo que cada uno haya ofrendado en él.
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