SERIE: VIDA CRISTIANA 4 29_06_25
4.3.LA ADORACION
4.3.1.Definición.
Culto o reverencia que se rinde a Dios por sus obras.
Constituye las acciones y actitudes que son en todo tiempo reverencian y honran la dignidad de nuestro Dios.
Adoración viene de la palabra griega "Proskunetes" que denota un acto de reverencia, tanto si se hace al hombre (Mateo 2:2) ó si se hace a Dios (1 Samuel 15:22.
La adoración a Dios no se define en un solo pasaje de la escritura; si consideramos las manifestaciones que tiene la vida del cristiano veremos que esta no queda solo limitada a la alabanza en determinada ocasión o momento sino que ampliamente podemos considerarla como "El reconocimiento " directo de Dios, de su naturaleza, atributos y caminos.
4.3.2. Antecedentes.
En el A.T. encontramos que los hombres han adorado a Dios desde el principio de la historia. Adán y Eva tenían comunión regular con Dios en el Edén, Caín y Abel trajeron ofrendas a Jehová; Noé edificó un altar a Jehová para un holocausto después del diluvio; Abraham llenó la tierra prometida de altares a su Dios (levítico 2:1; Génesis 4:3; 8:20)
La adoración se formalizó hasta después del Exodo, cuando se construyó el tabernáculo, de allí en adelante los sacrificios regulares, se efectuaron cada día y especialmente en el día de reposo. Se establecieron también varias fiestas religiosas anuales, como ocasiones para la adoración pública del pueblo de Israel (Exodo 23:14; Levítico 23:4 al 43; Deuteronomio 16:1 al 17)
4.3.3. Reseña histórica.
En el A..T. la característica clave de la adoración en el A.T. era el sistema de sacrificio.(Números 28:19.)
Ahora el sacrificio de Cristo en la cruz satisfizo este sistema y se nos exhorta como iglesia, que ofrezcamos siempre a Dios sacrificio de alabanza y adoración (Hebreos 13:15; Romanos 12:1)
Ya en el Nuevo testamento, la adoración en la iglesia primitiva tenía lugar en el templo de Jerusalén como también en los lugares particulares (Romanos 15:6; Colosenses 4:15); mientras se les permitió adorar en las sinagogas y en edificios públicos (Hechos 20:8)
En el N.T. encontramos que la adoración encierra todos los aspectos de nuestra vida.
No es un momento, Dios está buscando adoradores, no momentos de adoración.
Juan 4:24 condensa la naturaleza de Dios y la esencia de la verdadera adoración. Primero, "Dios es Espíritu" no es una afirmación sobre una de sus características, sino sobre su ser más profundo y fundamental. Significa que Dios no está limitado por la materia, el espacio o el tiempo; Él es inmaterial, trascendente y omnipotente. No puede ser contenido en templos físicos ni adorado a través de rituales puramente externos o geográficos, como lo discutía Jesús con la mujer samaritana. Esta declaración anula cualquier concepción antropomórfica literal de Dios y enfatiza su naturaleza ilimitada e invisible.
En espíritu" implica que la adoración no es una acción meramente externa, sino una respuesta interna del ser humano total. Se origina en el corazón, la mente y la voluntad, involucrando la dimensión más íntima del adorador. Es una comunión genuina que trasciende la formalidad ritualista. Para el teólogo, esto resuena con la interiorización de la ley y la espiritualización del culto que se ve desde los profetas del Antiguo Testamento.
"Y en verdad" se refiere tanto a la autenticidad como a la revelación de Cristo. La adoración debe ser sincera, sin hipocresía, en contraste con prácticas vacías o legalistas. Más profundamente, para el Evangelio de Juan, Jesús mismo es la Verdad (Juan 14:6). Adorar "en verdad" significa adorar de acuerdo con la verdad revelada sobre Dios a través de Jesucristo y su palabra. Esto incluye la comprensión correcta de quién es Dios, Su carácter, Sus propósitos, y el camino de salvación. No es solo un conocimiento intelectual, sino una conformidad con la realidad divina que Cristo ha manifestado.
Juan 4:24 declara la naturaleza espiritual e ilimitada de Dios y, consecuentemente, exige una adoración que es interna, sincera y fundamentada en la revelación de la verdad de Cristo. Esta adoración es independiente de cualquier lugar físico y es accesible para todos, marcando un punto de inflexión en la historia de la salvación al superar las limitaciones geográficas y rituales del culto antiguo.
No es una fórmula o un ceremonial, sino una realidad espiritual, que está en armonía con la naturaleza de Dios que es Espíritu, no importa tanto donde se rinda sino la disposición de nuestra mente y corazón.
Este debe ser como un perfume, un ungüento que va en nosotros donde quiera que estemos.
4.3.4. Manifestaciones de la adoración cristiana.
Cuando cantamos Salmos e himnos y cánticos espirituales (1Corintios 14:15; Efesios 5:19; Colosenses 3:16)
Cuando oramos. Debemos acompañar esta oración con acción de gracias (Efesios 5:20)
Cuando confesamos nuestros pecados a Dios. Salomón reconoció esto en la dedicación del templo (1 Reyes 8:30)
Cuando leemos la palabra de Dios, la lectura de las escrituras llegó a formar parte regular de la adoración en las sinagogas (Hechos 13:15; Lucas 4:16-17)
Cuando doy mis diezmos y ofrendas (Salmos 96:8; Malaquías 3:10.
El apóstol Pablo instruyó a los creyentes de Corinto, de poner un parte cada primer día de la semana; según Dios les hubiera prosperado ( 1 Corintios 16:2)
Cuando servimos a Dios (Hebreos 9:14)y a los santos (Hebreos 6:10)
4.3.5. Conclusión.
La adoración se debe manifestar en el creyente, en un acto continuo, de alabanza y acción de gracias, en una vida cristiana excelente que en todas sus áreas glorifique a Dios.
"Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder de Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenece la gloria y el imperio por los siglos de los siglos Amén". (1 Pedro 4:11.
"Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, a Dios, en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu los cuales son de Dios" (1 Corintios 6:20.
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