SERIE: VIDA CRISTIANA 12
6.2.CON LA COMUNIDAD
6.2.1.Objetivo.
Entender que la conducta del cristiano, debe exhibir cualidades mucho mas altas que las que observan en la sociedad en general.
6.2.2.Base bíblica. "NO DEBAIS A NADIE NADA, SINO EL AMAROS UNOS A OTROS"
6.2.3.
Introducción. En Romanos 1:14 el apóstol Pablo dijo: "SOY DEUDOR" y lo era a los griegos, a sabios y a no sabios, también nosotros estamos en deuda con todos los que viven en este mundo; les debemos el amor de Dios tal como se manifiesta en el evangelio.
6.2.4.Deberes para con los demás.
Mateo 9;13: El amor "Misericordia quiero y no sacrificio"
Romanos 14:7 y 13:
Respeto "Pero tú porque juzgas a tu hermano?…
Decidid no poner tropiezo u ocasión de caer al hermano"
Gálatas 5:14:
Sobre llevad las cargas unos a otros
Romanos 13:7:
Pagad lo que debéis. "…Al que tributo, tributo; al que respeto, respeto; y al que honra, honra"
El creyente no debe incurrir en deudas demasiado altas que no este seguro de poder pagar, muchos piden prestado y no se preocupan por responder a las deudas asumidas.
Debemos aclarar que hay muchas personas sinceras que incurren en deudas con la sana intención de pagarlas; pero no se dan cuenta que poco a poco se van sobrecargando; y que no podrán ya asumir ni salir con sus compromisos.
El resultado de esto es un sufrimiento emocional y espiritual.
Si tomáramos en cuenta el concejo de Pablo de no deber a nadie nada, se evitarían las bancarrotas, los escándalos comerciales, la ruptura de matrimonios y amistades.
Casi siempre el mundo juzga a los creyentes y a la iglesia que ellos representan, en relación con la manera de hacer frente a sus deudas y damás responsabilidades, y tienen mucha razón.
Una espiritualidad que no es ética no es de Dios!.
Decir que el dinero no es importante en la vida no corresponde a la realidad, pero se debe conocer que la manera de administrar nuestro dinero es una evidencia clara de cómo manejamos todos los demás aspectos de nuestra vida.
En lo que se refiere a los negocios en la iglesia, debemos tener mucho más cuidado que con los otros quehaceres administrativos; hay una gran diferencia entre la fe y la pretensión. Muchas veces nos apresuramos a desarrollar nuestros planes, sin pedir primero la dirección de Dios.
Nos interesamos más en nuestros negocios que en las cosas del Señor, y este a la larga conduce a dificultades de tipo espiritual.
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