¿Qué pasó según la Biblia cuando Israel dejó de diezmar?

Según la Biblia, cuando el pueblo de Israel dejó de diezmar y de llevar sus ofrendas al templo, enfrentó serias consecuencias, principalmente detalladas en el libro del profeta Malaquías.

 Este libro es una de las fuentes más claras que aborda la infidelidad de Israel en el diezmo y las repercusiones divinas.

En Malaquías 3:8-12, Dios confronta directamente al pueblo, acusándolos de robarle:

Acusación de Robo a Dios: 

"—¿Robará el hombre a Dios? ¡Pues vosotros me habéis robado! Y aún preguntáis: '¿En qué te hemos robado?' 

—En vuestros diezmos y ofrendas." (Malaquías 3:8). 

Esta es la consecuencia más directa: al retener lo que le pertenecía a Dios, el pueblo estaba cometiendo un acto de desobediencia y robo espiritual.

Maldición por Escasez: "Malditos sois con maldición, porque vosotros, la nación toda, me habéis robado." (Malaquías 3:9).

 Como resultado de su infidelidad, Dios les envió una maldición que se manifestaba en:

Escasez y Fracaso en las Cosechas: El "devorador" (plagas, sequías, enfermedades en los cultivos) no era reprendido, lo que significaba que sus cosechas y sus bienes materiales eran afectados negativamente. 

No veían la abundancia que Dios prometía.

Falta de Alimento en el Alfolí: Al no llevar los diezmos y las ofrendas al "alfolí" (el lugar de almacenamiento en el templo), no había suficiente provisión para los levitas, los sacerdotes y el sostenimiento de la casa de Dios.

 Esto afectaba directamente la adoración y el servicio a Dios.

Pérdida de Bendición y Testimonio: Al no cumplir con esta ordenanza, Israel no experimentaba las bendiciones prometidas por Dios, y por lo tanto, no podían ser un testimonio para las demás naciones.

 La promesa era que, al ser fieles, serían llamados "bienaventurados" y su tierra sería "deseable" (Malaquías 3:12), pero al no diezmar, perdían esa distinción.

En resumen, según la Biblia, cuando Israel dejó de diezmar:
Robaron a Dios.
Cayeron bajo una maldición de escasez y pérdida.
El "devorador" no fue reprendido, afectando sus bienes y cosechas.
La casa de Dios careció de provisión.

Perdieron el testimonio de ser una nación bendecida.

La enseñanza de Malaquías enfatiza que el diezmo no es solo una contribución financiera, sino un acto de obediencia, fe y reconocimiento de la soberanía de Dios, y que la fidelidad en este aspecto conlleva bendiciones, mientras que la infidelidad trae consecuencias negativas.

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