UNA HERENCIA QUE NO SE CAMBIA NI SE VENDE..11-05-2025





Y Acab habló a Nabot, diciendo: Dame tu viña para un huerto de legumbres, porque está cercana a mi casa, y yo te daré por ella otra viña mejor que esta; o si mejor te pareciere, te pagaré su valor en dinero. Y Nabot respondió a Acab: Guárdeme Jehová de que yo te dé a ti la heredad de mis padres.
1 Reyes 21:2-3

La primera frase de resaltar en la lectura es "que Dios me guarde de menospreciar la herencia que recibí..." 

Era para NABOT el legado más valioso que había recibido de sus padres, su viña,  la cuidaba con amor, la cultivaba con dedicación, producía vides dulces, porque detrás de su producción había un hortelano amante de lo que hacía y tenía.

Si bien no todos los hijos  están dispuestos a apreciar lo que sus padres les han dejado, lo menosprecian como el hijo pródigo que desperdicio y malgastó todo viviendo perdidamente. 

También hay quienes estiman, cuidan y valoran la herencia de sus padres, esto en términos materiales.

En lo espiritual, ¿Cuántos hijos  no han logrado ver qué sus padres encontraron el camino al cielo, la salvación de sus almas en medio de un mundo perdido? 

Algunos los menosprecian haciendo alarde que los viejos no saben, que se volvieron fanáticos de la Biblia, los critican, a veces los humillan diciendoles que ellos si han ido a la universidad y que han leído muchos libros.

 Ellos igual que el pródigo aquel, van rodando por este mundo sin encontrar el descanso y esperanza para sus pobres almas que desfallecen de hambre espiritual y muchas veces se conforman con las algarrobas de las religiones del mundo que les ofrecen una leve calma para su miseria. 

Otros sumidos en las filosofías, tratando de entender los problemas sociales o personales. También los que decidieron las copas envenenadas del licor que como dice Proverbios luego que el vino se entra suavemente.

Mas al fin como serpiente morderá, Y como áspid dará dolor.
Proverbios 23:32

Pero también es de resaltar en segundo lugar la actitud de Nabot que aunque estaba hablando con él Rey de su país, no era un amigo, no era un compañero del trabajo, no. 

Era la máxima autoridad de Israel, y le estaba ofreciendo dinero o cambio de su viña por otra "mejor" 

¡Qué hombre de admirar! que ni la plata, ni la ilusión que pudiera hallar otra viña más grande, ni la autoridad de su gobernante, ni el miedo a lo que pudiera pasar. Le dio el valor a lo que tenía.

¡Qué enseñanza para nuestros días! Que nos critique el catedrático de la universidad más destacada, el hombre más adinerado, el político más encumbrado, el científico más actualizado. 

El que sea, pero esta palabra, está salvación tan grande, está esperanza gloriosa no se vende ni se cambia.

Pedro el apóstol nos dice:
para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros, que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero.
1 Pedro 1:4-5

Reflexión Final

La historia de Nabot nos presenta un contraste poderoso: 

la codicia de Acab frente a la integridad de Nabot. Acab, a pesar de su poder, codiciaba lo que no le pertenecía, mientras que Nabot, con firmeza, defendía su herencia.

 Esta herencia, más que una simple propiedad, representaba un legado familiar y un vínculo con su historia y sus raíces. 
En el plano espiritual, esta historia resuena con la importancia de valorar y defender la herencia de la fe que hemos recibido.

Conclusión:
La enseñanza central de este pasaje es la importancia de discernir el verdadero valor de las cosas. 
Nabot comprendió que su viña era más valiosa que cualquier oferta material, porque representaba un legado irremplazable. 

De manera similar, la herencia espiritual que recibimos
 - la salvación por medio de la fe en Jesucristo 
- es infinitamente más valiosa que cualquier cosa que el mundo pueda ofrecer. 
No debemos menospreciarla, cambiarla, ni venderla por las ilusiones pasajeras de este mundo.

Aplicación:

Valoremos nuestra herencia espiritual

Al igual que Nabot valoró su viña, debemos valorar la salvación, la Palabra de Dios y la comunión con el Espíritu Santo. 
No permitamos que las presiones del mundo, las críticas o el atractivo de lo superficial nos hagan descuidar nuestra relación con Dios.

Defendamos nuestra fe con integridad
Nabot se mantuvo firme ante la propuesta del rey, sin ceder ante el miedo o la codicia. De igual manera, debemos defender nuestra fe con valentía y convicción, sin avergonzarnos del evangelio ni comprometernos en nuestra fidelidad a Cristo.

Invirtamos en nuestro legado espiritual
La viña de Nabot era valiosa porque la cuidaba y la cultivaba. 
Nuestra herencia espiritual también requiere cuidado y dedicación. Debemos invertir tiempo en orar, estudiar la Palabra, congregarnos y servir a Dios, para que nuestra fe crezca y se fortalezca, y podamos transmitir un legado aún más rico a las generaciones venideras.
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