LA REDENCIÓN EN LA CRUZ

Mediante el milagro de Jesús en el calvario, Dios te ha liberado de toda acusación del maligno. 

El apóstol Pablo escribe que Dios ha clavado en la cruz el documento probatorio que testifica contra ti, te declara culpable y te condena:

 «Y Dios… habiendo anulado el acta con los cargos que había contra nosotros y que nos era adversa, la eliminó, clavándola en la cruz. De esa manera, desarmó a los gobernantes y a las autoridades espirituales, los avergonzó públicamente con su victoria sobre ellos en la cruz» (Colosenses 2:14-15, LBLA y NTV).

El maligno ya no tiene derecho a acusarte. Dios ha anulado con la sangre de Jesús la prueba acusatoria que testificaba en tu contra.

 Así, en Cristo, Dios te ha absuelto de cualquier imputación del maligno. Esta es la libertad por la que Jesús pagó con su vida. 

A través del segundo milagro de la cruz, Jesús te liberó de toda acusación del maligno para que estés ante Dios libre de culpa.


ORA POR EL MILAGRO DE LA REDENCIÓN:

Padre que estás en los cielos:

Deseo que todos los milagros de la cruz tengan lugar en mi vida. Creo que Jesús clavó en la cruz el documento de deuda que yo tenía pendiente por no cumplir la Ley. 

El diablo ya no tiene derecho a acusarme. Ya no tengo que cargar agobiado con el yugo de (falsas) acusaciones y sentimientos de culpa. He sido limpiado, santificado y justificado por la sangre del Señor Jesús. Gracias, Padre, por el milagro de la cruz me has redimido y me aceptas como tu hijo amado/tu hija amada.

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