LA FAMILIA BAJO PROMESA 27-04-25
Bendecirá a los que temen a Jehová, A pequeños y a grandes. Aumentará Jehová bendición sobre vosotros; Sobre vosotros y sobre vuestros hijos. Benditos vosotros de Jehová, Que hizo los cielos y la tierra. Salmo 115:13-15.
INTRODUCCION:
Familia, ese gran concepto que para muchos no tiene sentido, puesto que fueron abandonados, no les dieron el apellido, los criaron otros o simplemente, por su comportamiento, han vivido un infierno en todas las situaciones complejas de nuestra sociedad.
Esto incluye, el maltrato, el abandono, la violencia en todas sus formas, el divorcio, la inasistencia, las rupturas en las relaciones y un sinnúmero de cosas que la gente de hoy tiene que enfrentar.
Sin embargo, el propósito original de Dios fue que la familia se convirtiera en el centro de nuestro mundo y que, a partir de allí, se construyeran las sociedades, se formara la cultura y se establecieran principios y valores.
A lo menos así se deja ver en Genesis cuando Dios crea el segundo ser humano y luego los bendice para que se multipliquen.
. LA FAMILIA CRISTIANA TIENE MEJOR FUTURO QUE LAS QUE NO LO SON:
El panorama es oscuro para las familias de nuestra sociedad, y aunque al interior nuestro también se observa los coletazos del mundo, no obstante, nosotros tenemos mucha más esperanza en Cristo.
No porque soportemos el maltrato o lo vindiquemos, ni porque seamos estoicos ni por ser masoquistas, sino que tenemos la razón de ser en nuestros corazones.
a) Hemos nacido de nuevo: se supone que cuando conformamos pareja y familia, por regla general, lo hacemos cuando ya estamos en la iglesia. y si no, muchos que llegaron a Cristo ya conviviendo en el mundo, al recibir al Señor, nacieron de nuevo, murieron a ese viejo hombre, a los pecados de la carne. de modo que, hay una ventaja para dominar ciertas actitudes y acciones que desdecirían de nuestra relación con Dios.
b) Ya no somos dominados por el pecado: (Romanos 6:11) “Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro.”
c) Poseemos una conciencia espiritual:
(1ª. Corintios 2:16). “Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo”.
d) Cristo habita en nuestro hogar: Salmo 128 dice: “Bienaventurado todo aquel que teme a Jehová, Que anda en sus caminos. Cuando comieres el trabajo de tus manos, Bienaventurado serás, y te irá bien. Tu mujer será como vid que lleva fruto a los lados de tu casa; Tus hijos como plantas de olivo alrededor de tu mesa. He aquí que así será bendecido el hombre Que teme a Jehová.”
LAS PROMESAS PARA LA FAMILIA:
1. Salvación: Timoteo fue instruido por su madre y abuela en el camino del Señor y en las Escrituras, y eso bastó para que él asumiera la responsabilidad de seguir a Cristo. (1ª Timoteo 1:5).
Si instruimos a nuestros hijos, podríamos alcanzar la promesa que aunque se trató de un caso específico, pudiera hacerse realidad en nuestra propia historia.
“Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa.” (Hechos 16:31)
2. Un hogar: Mucha gente tiene casa, tiene familia, pero no tiene un hogar.
Recuerda que hogar viene de Hoguera, indicando el lugar donde el calor humano, el amor, el compañerismo de los miembros de la familia disfrutan unos de otros.
Son sentimientos compartidos. Nos duele y nos gozamos en todo lo que pase. El Señor ha querido regalarnos un hogar; el problema si no lo tenemos, es nuestro que no hemos sabido construirlo adecuadamente.
Esto Permite desarrollar el sentido de pertenencia, de inclusión, seguridad.
3. Valores y principios: De manera reciproca, se desarrollan y se fortalecen los principios y valores familiares: Honestidad, sinceridad, verdad, autocuidado, santidad, ejemplo, oración, búsqueda de Dios, etc.
4. Guia espiritual: el hogar de Zacarias y Elizabet era tan lleno de la bendición de Dios, que todos fueron llenos del Espíritu Santo, incluyendo a su bebe de 6 meses de gestación.
Mientras que en Colombia la corte aceptó que hasta los 6 meses de gestación es permitido el aborto, Dios nos muestra en su palabra que a esa edad intrauterina, ya los bebes pueden ser llenos de Dios y su palabra.
CONCLUSION. Por lo tanto, la invitación es que, nos mantengamos bajo las promesas de Dios; que vivamos el evangelio pleno, que dejemos a Cristo ser el Señor de nuestra vida y familia y seguro que, él continuará guiando nuestras familias si así lo permitimos en la toma de decisiones, empleo, estudios, inversiones, y el resto de nuestra vida, hasta que nos reunamos con él en su venida.
Comentarios
Publicar un comentario