EL MISTERIO DE DIOS 17-04-25
Objetivo
Reconocer que Jesucristo es Dios manifestado en carne, a fin de que puedan creer en Él como su Salvador, por medio de narraciones bíblicas y ejemplos prácticos.
Hallazgo Bíblico
“Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.” Isaías 9: 6 7
Profundización Bíblica
Conceptualicemos
El Misterio de Dios, significa que Jesús es Dios manifestado en carne, verdadero Dios y perfecto hombre.
• Término “El Misterio de Dios” que expresa, que los misterios de Dios son verdades espirituales que se dan a conocer sólo por revelación.
• La palabra “misterio” proviene del vocablo que equivale a algo oculto lo que significa que en la palabra de Dios hay verdades ocultas que han sido reveladas para nuestra salvación. (Timoteo 3:16).
El Misterio de Dios El profeta Isaías lo describe como:
Dios con nosotros, “Por tanto, el Señor mismo os dará señal:
He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel”. (Isaías 7:14).
Padre eterno, “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz”. (Isaías 9:6).
En el evangelio según san Mateo 1:23 también lo describe de la siguiente manera: “He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, Y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros”.
Y Timoteo nos aclara que este misterio es grande e indiscutible: “E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne, Justificado en el Espíritu, Visto de los ángeles, Predicado a los gentiles, Creído en el mundo, Recibido arriba en gloria”. (1. Timoteo. 3:16).
Estos versículos nos muestran claramente que Jehová y Jesús es el mismo por tal razón, podemos resumir con esta declaración: Jesucristo es Dios Manifestado en carne, Verdadero Dios y perfecto hombre.
La Unicidad de Dios y la Encarnación
La unicidad de Dios no debe ser vista solo en la medida celestial, es necesario asociarla con el hecho magnífico de Su manifestación en carne.
El manifestarse en carne no destruye ni contradice la unicidad de Dios.
Aún en forma humana y visible, Dios sigue siendo único. Este Dios único prometió venir al mundo. “Porque así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo, yo mismo iré a buscar mis ovejas, y las reconoceré” (Ezequiel 34:11),
“¿Será quitado el botín al valiente? ¿Será rescatado el cautivo de un tirano?
Pero así dice Jehová: Ciertamente el cautivo será rescatado del valiente, y el botín será arrebatado al tirano; y tu pleito yo lo defenderé, y yo salvaré a tus hijos” (Isaías 49:24 - 25).
“Por tanto, mi pueblo sabrá mi nombre por esta causa en aquel día; porque yo mismo que hablo, he aquí estaré presente” (Isaías 52:6).
Estos pasajes bíblicos concuerdan perfectamente con Juan 3:14 y 15 “Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna”,
y con Juan 12:47 “Al que oye mis palabras, y no las guarda, yo no le juzgo; porque no he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo”.
Encontramos nuevamente versículos que nos muestran claramente que solo hay un único Dios.
Jesucristo es el Padre Eterno y a la vez verdadero hombre.
La Biblia menciona a Jesucristo como Dios Fuerte y Padre Eterno porque efectivamente es lo que Él es; Dios es Padre porque es causa primera de la existencia, de la vida y de la supremacía que ejerce en virtud de lo que es en sí mismo.
Isaías 35:4-6 y Mateo 11:5 nos muestran que el Mesías es Dios. “He aquí vuestro Dios…” se nos continúa diciendo: “los ojos de los ciegos se abrirán, y la boca de los mudos hablará...”
Jesucristo en Lucas 7:22 se apropia de esta escritura. Jesucristo además de ser Dios también es verdadero hombre.
Solo bastaría citar el día de su nacimiento para comprender que si hay algún evento que pruebe la humanidad de un hombre, este es su nacimiento (Lucas 2:1-7)
y ¿Qué decir de la muerte? No hay duda de que Dios no puede morir.
Si Cristo murió era porque era hombre (Lucas 23:26-49), pero los rasgos humanos de Jesucristo no se reducen a estos dos.
Él también se cansó (Juan 4:6); tuvo hambre (Mateo 4:2), durmió (Mateo 8:24), Lloró (Juan 11:35), una humana emoción lo llevó a derramar lágrimas por su amigo muerto.
(Lucas 22:44). Los Apóstoles proclamaron que Jesús era hombre (Hechos 2:22) y Jesucristo mismo proclamó también su humanidad (Juan 8:40), siendo a la vez Verdadero Dios y perfecto hombre.
Descubramos los tesoros
Que Dios mismo reveló
Y es el gran misterio
Que en Cristo encarnó.
Para crecer en doctrina
y también en salvación
//Alabemos todos juntos
Al Único y sabio Dios//.
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