5. JESÚS DERRAMÓ SU SANGRE

¿Sabías que Jesús sangró siete veces el Viernes Santo?

 ¿Y que esto se corresponde exactamente con lo que ocurría en Jerusalén el Día de la Expiación? 

El Día de la Expiación o del Perdón el sumo sacerdote podía entrar en la parte más sagrada del templo con la sangre de un animal sacrificado.

 Entonces mojaba sus dedos en el recipiente con la sangre y la rociaba siete veces, primero sobre la tapa de oro del arca y luego sobre la tierra.

 El hecho de que rociase con sangre la tapa de oro de la expiación era la señal para el cielo de que el sacrificio anual para expiar los pecados de Israel había tenido lugar. Pero, ¿sabes por qué había que rociar la tierra también siete veces con sangre?

El rociado séptuple era una indicación profética de las siete veces que Jesús sangraría por nosotros. 

Así como el Sumo Sacerdote rociaba la tierra con la sangre siete veces el Día de la Expiación, de la misma manera Jesús derramó su sangre sobre la tierra siete veces.

 Cuatrocientos años antes de Cristo, Isaías se refirió a esto en una de sus profecías. No solo profetizó que Jesús moriría en una cruz por nosotros, sino que también explicó que así: «Él rociará a muchos gentiles» (Isaías 52:15, JBS).

Esto es exactamente a lo que se refería Pedro cuando escribió: «Habéis sido elegidos conforme al previo conocimiento de Dios Padre por la santificación del Espíritu para obedecer a Jesucristo y ser rociados con su sangre» (1 Pedro 1:2). 

Por supuesto, lo que se quiere decir aquí no es que literalmente seamos rociados con sangre. «Ser rociados con la sangre de Jesús» se refiere a las siete veces que Jesús sangró también por ti. Esto plantea la interrogante de por qué fue necesario y qué significa para ti.

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