La misión del Señor Jesucristo es nuestra misión
1 Corintios 9:16 Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio!
Pregunta sermonaria:
¿Cómo podemos, como seguidores de Cristo, llevar a cabo la misión que Él nos encomendó?
Introducción:
En el corazón del Evangelio encontramos la misión que el Señor Jesucristo entregó a sus discípulos antes de ascender al cielo: "Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura" (Marcos 16:15). Esta misión no es exclusiva de los apóstoles, sino que es un llamado universal para todos aquellos que han sido transformados por la fe en Cristo.
Desarrollo:
1. La misión: Un mandato divino:
- La misión que Jesús nos confió no es una sugerencia, sino un mandato directo. Es la continuación de su propia obra redentora en la tierra. (Mateo 28:19-20)
- La urgencia de cumplir esta misión se ve reflejada en la frase "Id por todo el mundo", que enfatiza el alcance global del mensaje del Evangelio. (Marcos 13:10)
- La gran comisión es nuestra gran obligación. Pablo la tenía clara. ¿Usted la tiene clara?
2. El mensaje: Las buenas nuevas de salvación:
- El centro de la misión es la proclamación del Evangelio, las buenas nuevas de salvación en Jesucristo. (Marcos 16:15)
- Este mensaje de salvación incluye el perdón de los pecados, la reconciliación con Dios y la vida eterna en Cristo. (Juan 3:16)
3. Los instrumentos: El poder del Espíritu Santo:
- Para llevar a cabo la misión de manera efectiva, contamos con el poder y la guía del Espíritu Santo. (Hechos 1:8)
- El Espíritu Santo nos capacita para hablar con sabiduría, convicción y amor, y nos da el poder para realizar milagros y señales que confirmen el mensaje del Evangelio. (1 Corintios 2:4-5)
4. La responsabilidad: Un llamado personal:
- Todos los creyentes en Cristo tenemos la responsabilidad de participar en la misión de evangelización. (Mateo 24:14)
- No importa nuestra edad, profesión o dones, cada uno de nosotros tiene algo que aportar para llevar el mensaje de salvación a los demás. (1 Pedro 4:10)
5. La recompensa: La fidelidad de Dios:
- La misión que el Señor nos ha encomendado no está exenta de desafíos, pero podemos estar seguros de que Él estará con nosotros y nos recompensará por nuestra fidelidad. (Mateo 28:20)
- La mayor recompensa es la satisfacción de saber que estamos contribuyendo al cumplimiento del plan de Dios para la salvación de la humanidad. (Apocalipsis 14:13)
Conclusión:
La misión del Señor Jesucristo es nuestra misión. Es un privilegio y una responsabilidad que debemos asumir con gozo y compromiso. Al compartir las buenas nuevas de salvación con los demás, no solo estamos obedeciendo el mandato de Cristo, sino que también estamos participando en la construcción del Reino de Dios en la tierra.
Llamado a la acción:
¿Estás dispuesto a aceptar el llamado de Dios para participar en la misión de evangelización? ¿Qué puedes hacer hoy mismo para compartir el mensaje de salvación con alguien que lo necesita?
Recuerda que la misión no es una carga, sino una oportunidad para demostrar el amor de Dios al mundo. Que el Espíritu Santo te guíe y te fortalezca en este camino de servicio y testimonio.
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