CON ORACIÓN Y AYUNO

ABORDE EL AYUNO CON HUMILDAD Y SINCERIDAD

 En el tiempo de Jesús, los fariseos ayunaban con actitudes de orgullo y superioridad: El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres [ . . . ] ayuno dos veces a la semana . . . —LUCAS 18:11–12 
Cada vez que está lleno de orgullo, es legalista y religioso, usted puede ayunar y orar todo lo que quiera, pero no verá muchos milagros. 

Los fariseos no veían ningún milagro ocurrir como resultado de su oración y ayuno. No tenían ningún poder.

 Jesús efectuaba todos los milagros, porque Él era humilde y lleno de misericordia, amor y compasión hacia las personas. 

Los fariseos no tenían más que túnicas largas puestas, túnicas sin milagros. 

No podían sanar ni un dolor de cabeza, ni una picadura de mosquito ni un uñero. 

No tenían el poder porque no eran humildes ni mostraban piedad.

 Jesús apareció y rompió todas sus reglas. Él sanó a los enfermos, resucitó a los muertos y echó fuera los demonios. 

Por eso, ellos querían matarlo. No estaban preocupados por la gente. 

Estaban más preocupados por sus posiciones y sus títulos. Jamás llegue a permitir que su posición o título desalojen de su vida la humildad y la misericordia de Dios. 

Siempre sea humilde. Siempre sea misericordioso. Debemos acercarnos al ayuno con humildad.

 El ayuno debe ser genuino y no religioso o hipócrita.
 Esto es lo que Dios requiere en el ayuno. 

Debemos tener motivos correctos cuando ayunamos. El ayuno es un recurso poderoso si se hace correctamente. 

Los musulmanes e hindúes ayunan, pero sus ayunos son meramente religiosos. 

Los grandes milagros y avances suceden cuando el ayuno se hace en el espíritu correcto. 

Isaías capítulo 58 describe el ayuno que Dios ha escogido:

 El ayuno no se puede hacer para buscar su propio gusto (v. 3). 
El ayuno no se puede hacer mientras oprime a otros (v. 3).
 El ayuno no se puede hacer para contiendas o debates (v. 4).
 El ayuno debe causar que uno incline la cabeza en aflicción, como un junco (v. 5).
 El ayuno debe ser un momento de buscar el corazón y arrepentirse (v. 5). 
El ayuno debe hacerse con una actitud de compasión por los perdidos y heridos (v. 7).

Este es el ayuno que Dios promete bendecir. 

El enemigo conoce el poder de la oración y el ayuno, y él hará todo lo posible para detenerle. 

Los creyentes que comienzan a ayunar pueden esperar encontrar mucha resistencia espiritual. 

Un creyente debe estar comprometido con un estilo de vida de ayuno.
 Las recompensas del ayuno son muy superiores a los obstáculos del enemigo.

USTED HA ORDENADO, reprendido, clamado, y hecho oraciones y guerra espiritual, pero aún hay más que necesita ser quebrantado en su vida. 

Es el momento de añadir algo de ayuno a su estrategia de lucha espiritual.
 
Usted tiene que ayunar y humillarse hasta que eso se rompa y deje su vida. 

Los demonios son diferentes en cuanto a su maldad.
 Hay demonios que son más fuertes, más perversos, inmundos y tercos, y superiores en rango, capacidad e inteligencia. Cuanto más tiempo haya estado un demonio en su familia o en su vida, más difícil es removerlo porque sus raíces son muy profundas.

 Demonios como la rebelión, el orgullo, la brujería, Jezabel, enojo sólo pueden salir con un alto nivel de fe.

 A veces parece como si no pudieran ser desalojados, y las personas se desaniman y frustran y sienten que han fracasado. 

En Mateo 17, los discípulos de Jesús se encontraron con un demonio en un muchacho que no pudieron sanar a causa de su incredulidad.
 La incredulidad nos impide lidiar con fortalezas. 
Se necesita fe para desalojar al enemigo.
 El ayuno ayuda a superar la incredulidad y desarrollar una fe fuerte. 

Esta es la combinación sobrenatural que Jesús le dio a sus discípulos en Mateo 17: la oración y el ayuno.

 No estoy diciendo que, cuando ayune, usted ganará puntos con Dios o estará de alguna manera trabajando para disfrutar las bendiciones de Dios. 

Nosotros no ayunamos para ser salvos, ni complacer a Dios ni ir al cielo. 
No hay una ley que diga que si usted no ayuna irá al infierno. 
Ayunamos para que haya un avance y un avivamiento, por la familia y los seres queridos.

 ¡Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios!

 Algunas cosas necesitan el ayuno y la oración. No existe otra manera de resolverlo.

 Hay cierto tipo de demonios que simplemente no se rinden. 

Son fuertes, orgullosos, arrogantes y desafiantes. 

Son espíritus familiares que han estado en su familia. 

Pero tiene que llegar al punto donde, no importa en qué mal estado se encuentre su familia, usted dice: “Se detiene conmigo. 

Esto no va a pasar a otra generación. Hasta aquí, diablo.

 Si mi abuela o abuelo no se opusieron contra ello, si mis padres no lo derrotaron, yo voy a derrotarlo. 

Me niego a la bancarrota, me niego a estar enfermo, me niego a ser rechazado, me niego a estar en mal estado. . . . ¡No!”. 

A veces usted tiene que hacer algo inusual, extraordinario, y más allá de lo común para ver un gran avance. 

La Iglesia normal, el cristianismo normal, la predicación normal y la oración normal no van a hacer el trabajo. 

Alguna pequeña y dulce oración no lo va a hacer. La religión no lo ha logrado hacer. 

Tendrá que ser una unción que destruya el yugo. 
Cuando usted ayuna, la unción aumenta en su vida, ya que vive en el Espíritu. 

La autoridad de Dios, el poder de Dios y la fe de Dios cobran vida cuando usted pone a un lado algunas cosas y ayuna. 

Usted se encontrará cada vez más fuerte y más fuerte. Gritar no lo hace. 

Es la unción la que puede hacerlo. Isaías 58 habla de cómo podemos ayunar para romper todo yugo y soltar las cargas pesadas. 

El ayuno logra que los oprimidos sean libres. 

El ayuno rompe ataduras y causa el avivamiento. 

Cuando usted lidia con un grave problema, tal vez está tratando con algo que no sabe cómo manejarlo, lo mejor que puede hacer a veces es dejar de comer por un poco de tiempo y Oren contra eso. 

El hombre no puede ser capaz de ayudarlo, y usted puede que no sepa cómo derrotarlo, pero con Dios todo es posible. 

Mientras ayuna y se humilla ante el Señor, la gracia de Dios vendrá sobre su vida. 

El Señor será la fortaleza de su vida. 

Lo que no podía hacer en la carne, lo puede hacer por el Espíritu de Dios. 

Porque no es con ejército, ni con fuerza, ¡sino que cada montaña se mueve por el Espíritu del Señor!

Escuche, situaciones extraordinarias requieren medidas extraordinarias. 

A veces, sólo sucede cuando usted se desespera, cuando está tan cansado de ser derrotado y obstaculizado en alguna área. 

Vamos a ver algunas victorias que no hemos visto antes. 

Vamos a obtener algunos avances que no hemos tenido antes.

 Vamos a ver algunos milagros que no hemos visto antes. 

Vamos a expulsar a algunos demonios que no hemos expulsados antes. 

Vamos a ver algunas maldiciones rotas que no se iban. 

Vamos a ver un poco de asuntos generacionales desarraigados que no podían ser desarraigados. 

¡Vamos a ver un cambio! No una sola vez. Ni dos veces.

 Ni siquiera tres veces. Si usted tiene que ayunar más veces que eso, hágalo. 

No se rinda. Siga haciéndolo. Continúe hasta que sepa que tiene la victoria, hasta que tenga un gran avance, ¡hasta que sienta que algo se está rompiendo! 

Tiene que llegar a estar tan cansado del diablo que usted diga: 

“Ya es suficiente. Si tengo que poner mi plato al revés para obtener un gran Avance en esta área, no comeré”. 

Cuando su estómago empiece a gritarle, dígale que se aguante. 
Al final, ¡usted va a ganar y obtendrá la victoria! 

¡Deje que nuestros enemigos espirituales sean afligidos y consumidos en el nombre de Jesús! 
Usted tiene que ser determinado: “Ningún demonio va a controlar mi vida. Soy un hijo de Dios, y a quien el Hijo libera es verdaderamente libre. 

No me importa cuán tenaz es esto, cómo trata de mantenerse.
 Voy a deshacer cada plan del enemigo en el NombredeJesús. Creo que la Palabra de Dios se sigue cumpliendo en mi vida: Soy más que vencedor. . . ¡Diablo, mi vida le pertenece a Dios!”. Esta es la fe y el ayuno inquebrantable y determinante que se desarrollarán en su vida para ver la liberación en todas las áreas que el enemigo ha tratado de tomar el control.

Este es el ayuno que Dios promete bendecir. 

Conclusión 
El enemigo conoce el poder de la oración y el ayuno, y él hará todo lo posible para detenerle.

 Los creyentes que comienzan a ayunar pueden esperar encontrar mucha resistencia espiritual. 

Un creyente debe estar comprometido con un estilo de vida de ayuno. 

Las recompensas del ayuno son muy superiores a los obstáculos del enemigo.

Señor, yo creo en el poder del ayuno que tú escogiste (Is. 58).

Señor, permite que mi ayuno destruya los yugos que el enemigo ha puesto contra mí.

Permite que tu luz ilumine mi vida a través del ayuno que tú escogiste.

 Permite que la salud y la sanidad sean derramadas sobre mí a través del ayuno que tú escogiste.

Permíteme ver los avances de salvación y liberación en mi vida a través del ayuno que tú escogiste.

Permite que los milagros sean liberados en mi vida a través del ayuno que tú escogiste. 

Permite que tu poder y autoridad sean liberados en mi vida a través del ayuno que tú escogiste. 
Humillo mi alma a través del ayuno; permite que tu favor me exalte.
 Expulso cada demonio obstinado de mi vida a través del ayuno que tú escogiste.
 Permite que la bendición de tu pacto y tu misericordia sean liberadas en mí a través del ayuno que tú escogiste. 
Nada es imposible para ti, Señor; permite que mis imposibilidades se conviertan en posibilidades a través del ayuno que tú escogiste. 
Permite que cada asignación del infierno contra mí sea rota a través del ayuno que tú escogiste.


Permite que todo orgullo, rebelión y brujería que operan en mi vida sean destruidos a través del ayuno que tú escogiste.

 Permite que tu unción aumente en mi vida a través del ayuno que tú escogiste. 

Déjame disfrutar la restauración a través del ayuno que tú escogiste. Permite que toda carnalidad sea reprendida de mi vida a través del ayuno que tú escogiste. 

Permite que todos los hábitos y la iniquidad en mí sean rotos y vencidos a través del ayuno que tú escogiste. 

Permite que mis oraciones sean contestadas rápidamente a través del ayuno que tú escogiste.

 Manifiesta tu gloria en mí a través del ayuno que tú escogiste.


Permite que las fortalezas de impureza sexual y la lujuria sean rotas en mi vida a través del ayuno que tú escogiste.

 Permite que la enfermedad y la dolencia sean destruidas en mi vida, y permite que la sanidad llegue a través del ayuno que tú escogiste.

 Permite que toda pobreza y escasez en mi vida sean destruidas a través del ayuno que tú escogiste. 
Remueve toda opresión y tormento de mi vida a través del ayuno que tú escogiste. Humillo mi alma con ayuno (Sal. 35:13). 
Me convertiré al Señor con ayuno, lloro y lamento (Jl. 2:12). Este “género” que enfrento saldrá de mí a través del ayuno y la oración (Mt. 17:21).

Voy a ayunar según el ayuno que el Señor escogió (Is. 58:5). 

Voy a proclamar un ayuno y humillarme delante de nuestro Dios, para buscarlo de manera correcta para mi familia y todas nuestras posesiones (Esd. 8:21). 

Ayuno para desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, dejar ir libres a los quebrantados, y romper todo yugo (Is. 58:6). 

Dirigiré mis súplicas al Señor para buscarle en oración, ruego, en ayuno, cilicio y ceniza (Dan. 9:3). 

Ayunaré en el lugar secreto, y mi Padre que ve en lo secreto me recompensará en público (Mt. 6:18). 

No me apartaré del templo del Señor, sirviendo de noche y de día con ayunos y oraciones (Lc. 2:37).

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