JUSTIFICACION.

 La Justificación

 DEFINICIÓN Y CONCEPTO

Del hebreo hitsdik “hitsdik” = declarar judicialmente que el estado de uno está en armonía con las demandas de la ley (Éxodo

23:7; Deuteronomio 25:1; Proverbios 17:15; Isaías 5:23), “declarar

justo”. Del griego dikaioo “dikaioo” = declarar justa a una persona

(Mateo 12:37; Lucas 7:29; Romanos 3:4); dikaiosis “dikaiosis” =

justificación (Romanos 4:25; 5:18), del Latín “justificare”.

Acto soberano de Dios mediante el cual, por pura Gracia y a base de su pacto, declara aceptos ante él a quienes creen en su Nombre (Romanos 4:2-5). 

Es el acto de voluntad Divina por el cual el hombre es tratado como si fuera inocente, es el acto opuesto a la condenación y significa absolución y vindicación. (Romanos 4:25; 5:1).

 EN EL ANTIGUO TESTAMENTO.

Normalmente se refiere al veredicto del juez quien decide pleitos

(Deuteronomio 25:1; 2º Samuel 15:4), defiende al pobre (Salmos

82:3; Levítico 19:15), vindica al inocente y condena al culpable (1º

Reyes 8:32; Proverbios 17:15).

Generalmente la expresión “declarar justo” se usa en voz pasiva: en

el sentido profundo y teológico, el hombre es justificado por Dios

(Isaías 45:25; 53:11). El Antiguo Testamento desaprueba la soberbia

de los que pretenden “justificarse” a sí mismo (Job 9:20; 32:2; Isaías

43:9,26). Dios, es el juez justo por excelencia “No justificará al impío”

(Éxodo 23:7) ni “de ningún modo absolverá al culpable” (Éxodo 34:7

Números 14:18; Deuteronomio 25:1).

En los libros proféticos la doctrina de la justificación se desarrolla aún

más; sobre todo en (Isaías 40:66); según (Habacuc 2:4) “El justo, por

su fidelidad vivirá.

EN EL NUEVO TESTAMENTO.

La justificación y la justicia se hallan inseparablemente unidas,

ambas palabras vienen de la raíz Griega dikaios “dikaios” = justo

y dikaioo “dikaioo” = justificar.

El concepto de la justificación se elabora y profundiza, especialmente

en Romanos y Gálatas y llega a ser el meollo de la Soteriología

paulina.

La justicia de Dios es de la fe (Romanos 4:11-13; Gálatas 2:16; 3:8).

“La justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo” (Romanos 3:22; Filipenses 3:9).

El pecador, cuando cree es justificado por Cristo, habiendo llevado él

los pecados en la cruz, ha sido hecho la “justicia” de Dios para todos

los que en él confían y creen en su Nombre (1ª Corintios1:30).

La justicia se origina en la gracia (Romanos 3:24; Tito 3:4-5), se

efectúa mediante la obra redentora y propiciatoria de Cristo, quien ha

vindicado la Ley (Romanos 5:9), se recibe por la fe, no por obras

(Romanos 3:28-30; 5:1; Gálatas 3:24), y puede definirse justo al que

cree en Jesucristo. Es el Juez mismo quien hace esta declaración

(Romanos 8:31-34).

La justificación por la fe significa que una persona con motivo de una

fe viva en Cristo es librada de una condenación que merecía por sus

pecados. Al observarnos ante su tribunal, Dios no tiene en cuenta

nuestras obras, sino la obra expiatoria de Cristo.

El Salvador fue tratado como si fuera un pecador para que nosotros

pudiésemos ser tratados como justos (Efesios 1:7; Colosenses 1:14;

1ª Pedro 5:9; 2ª Corintios 5:21; Filipenses 3:9).

El creyente, quien ha recibido así la justificación, estará ante el

tribunal solamente para oír que nada existe ya en su contra

(Romanos 8:1; 33-34).


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