LA MISIÓN NACE EN EL CORAZÓN DE DIOS


Texto base: Mateo 28:18-20

"Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones..."

Introducción
Cuando hablamos de misiones, muchas veces pensamos en viajes, campañas evangelísticas, misioneros transculturales o lugares lejanos. Sin embargo, la misión no comenzó en una iglesia, ni en una organización, ni en un programa evangelístico. La misión nació en el corazón de Dios.

Desde Génesis hasta Apocalipsis contemplamos a un Dios que busca al hombre perdido. La Biblia no es simplemente la historia de hombres buscando a Dios; es la historia de Dios buscando al hombre.

La misión es la expresión del amor divino por una humanidad caída. Por eso, quien conoce verdaderamente el corazón de Dios, inevitablemente desarrollará pasión por las almas.

I. LA MISIÓN COMENZÓ CON DIOS Y NO CON EL HOMBRE
Génesis 3:8-9
"Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú?"

Después de la caída, Adán y Eva se escondieron, pero Dios salió a buscarlos.

Observe algo maravilloso: el hombre pecó, pero Dios tomó la iniciativa.

La primera pregunta misionera de la Biblia no fue hecha por el hombre sino por Dios:

"¿Dónde estás tú?"

Desde ese momento Dios comenzó la búsqueda del ser humano.

Lucas 19:10
"Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido."

Jesús vino porque el corazón de Dios no podía permanecer indiferente ante la condición del hombre.

La cruz fue la máxima expresión del amor misionero de Dios.

No fueron los clavos los que llevaron a Cristo al Calvario; fue el amor por las almas.

Aplicación
La iglesia debe entender que evangelizar no es una actividad opcional.

Evangelizar es participar en el proyecto eterno que nació en el corazón de Dios.

II. EL CORAZÓN DE DIOS SIGUE MOVIDO POR LOS PERDIDOS
1 Timoteo 2:3-4
"El cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad."

La voluntad de Dios sigue siendo la misma.

Dios no se complace en la condenación del pecador.

Ezequiel 33:11
"No quiero la muerte del impío, sino que se vuelva el impío de su camino y que viva."

Mientras la iglesia celebra dentro del templo, miles mueren sin esperanza.

Mientras disfrutamos de nuestras bendiciones, millones jamás han escuchado claramente el mensaje de salvación.

Lo que quebranta el corazón de Dios debería quebrantar también el nuestro.

Ilustración
Jesús lloró por Jerusalén.

No lloró por sí mismo.

Lloró por una ciudad que rechazaba la oportunidad de ser salva.

Hoy Cristo sigue viendo ciudades enteras atrapadas en el pecado, la idolatría, la violencia, las adicciones y la desesperanza.

Y continúa buscando hombres y mujeres dispuestos a llevar la luz del evangelio.

Aplicación
La indiferencia hacia las almas es incompatible con el corazón de Dios.

Una iglesia que pierde la carga por los perdidos comienza a perder su razón de existir.

III. DIOS HA CONFIADO SU MISIÓN A LA IGLESIA
Mateo 28:19-20
"Por tanto, id..."

No fue una sugerencia.

No fue una recomendación.

Fue un mandato.

La Gran Comisión no es para algunos creyentes; es para todos los creyentes.

Algunos irán a otras ciudades.

Otros a otras naciones.

Pero todos debemos participar.

Hechos 1:8
"Y me seréis testigos..."

Observe que Jesús no dijo: "Tendrán testigos".

Dijo: "Me seréis testigos".

Todo creyente es un embajador del Reino.

Aplicación
La pregunta no es:

¿Está Dios llamando a alguien?

La pregunta es:

¿Quién está dispuesto a responder?

IV. LA NECESIDAD ACTUAL EXIGE UNA IGLESIA QUE SE LEVANTE
Romanos 10:13-15
"¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?"

Vivimos en una generación saturada de información pero vacía de verdad.

Hay personas que conocen marcas, artistas, redes sociales y tendencias, pero nunca han conocido verdaderamente a Jesucristo.

Familias enteras viven sin esperanza.

Jóvenes buscan identidad.

Niños crecen sin dirección espiritual.

Comunidades completas necesitan escuchar el mensaje del evangelio.

La necesidad es urgente.

El tiempo es corto.

La venida del Señor está cerca.

Juan 4:35
"Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega."

Los campos están listos.

Lo que falta son obreros.

Dios sigue buscando personas disponibles.

V. ¿QUÉ PODEMOS HACER?
Algunos pueden ir
Como misioneros, evangelistas o plantadores de iglesias.

Algunos pueden enviar
Apoyando económicamente la obra misionera.

Algunos pueden orar
Sosteniendo espiritualmente a quienes están en el campo.

Todos pueden testificar
En la familia.

En el trabajo.

En el vecindario.

En la escuela.

En cualquier lugar donde Dios los haya puesto.

CONCLUSIÓN
La misión no nació en una convención.

No nació en una organización.

No nació en un programa humano.

La misión nació en el corazón de Dios.

Fue ese amor el que buscó a Adán.

Fue ese amor el que envió a los profetas.

Fue ese amor el que envió a Jesucristo.

Y es ese mismo amor el que hoy sigue buscando hombres y mujeres que digan:

"Heme aquí, envíame a mí" (Isaías 6:8).

LLAMADO FINAL
Iglesia, el cielo está lleno de urgencia.

Cristo viene pronto.

Millones aún no han escuchado claramente el mensaje de salvación.

¿Cuánto tiempo más seguiremos observando los campos sin entrar en ellos?

¿Cuántas almas más pasarán a la eternidad sin que alguien les hable de Jesucristo?

Hoy Dios no está buscando simplemente asistentes a los cultos.

Está buscando obreros.

Está buscando intercesores.

Está buscando ofrendantes.

Está buscando misioneros.

Está buscando una iglesia que sienta lo que Él siente.

Si alguna vez hemos sido indiferentes a las almas, este es el momento de arrepentirnos.

Si alguna vez hemos perdido la pasión por los perdidos, este es el momento de volver al altar.

Y si Dios está hablando a algún corazón para servir más profundamente en su obra, no endurezcamos nuestra voz.

Que nuestra respuesta sea:

"Señor, permite que mi corazón lata al ritmo de Tu corazón. Hazme parte de la misión que nació en Ti antes de la fundación del mundo."

Porque la misión nace en el corazón de Dios, pero se cumple a través de una iglesia que decide obedecer. Amén.

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